Vida religiosa y vida de bautizado: un camino profético

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(del Blog de la Academia Alfonsiana)

Entre el 17 y el 22 de mayo pasado tuvo lugar, por internet, desde España la celebración de la 50 Semana Nacional de los Institutos de Vida Consagrada. Este evento, que ya es una tradición en ese país, comenzó con la intuición y movimiento del entonces sacerdote Aquilino Bocos Merino, ahora cardenal, cuando dirigía la Revista Vida Religiosa. El Papa Francisco, participando a través de un video mensaje, dejó algunos elementos muy importantes que, aunque dirigidos a los religiosos, tocan a todos los bautizados, ya que la vida religiosa es la radicalización (búsqueda de las raíces) de la gracia bautismal. Es desde esta perspectiva que escribimos este breve artículo: tomando el impacto de las intuiciones del Papa no solo para los religiosos, sino para todos los que creen.

Empecemos por el breve agradecimiento del Papa al cardenal Aquilino: un hombre que lleva en sí una cierta preocupación por comprender la riqueza de la vida consagrada y busca hacerla fructificar, no dejándose perder en las teorías, sino convocándola para que suceda en el terreno de la vida. ¡Aquí hay características que realmente deberían ser alabadas en un cristiano!

La vida cristiana, basada en el amor trinitario, no se limita a la fe en determinadas afirmaciones, sino a la experiencia concreta y personal que tiene lugar aquí en medio de la concreción histórica. La Encarnación nos dice esto: Dios no permaneció inaccesible en los cielos altos, sino que vino al encuentro de lo humano, en la historia humana. Llevando el asunto a “mi patio trasero”, sabemos cómo San Alfonso afirmó y vivió esta realidad: la verdadera humanidad no solo se realiza a través de juegos teóricos, se “hace haciéndola”.

A esta realidad, el Papa Francisco añade unas bellas imágenes: el camino y el diálogo. Es imposible no recordar el pasaje de los discípulos de Emaús … Es en medio del camino, en el diálogo, que el pequeño grupo entretiene, que se produce la revelación, que llega la comprensión y culmina en la celebración. Un diálogo que no es solo un ejercicio teórico, sino parte de la vida, el pan de cada día de los acontecimientos que se convierte en ofrenda al Padre en la misión. La falta de diálogo y confrontación con la realidad esteriliza no solo la vida consagrada, sino la vida de cualquier cristiano.

El ejemplo buscado por Francisco para ilustrar su reflexión es el de santa Teresa de Ávila, basada en la realidad de su tiempo y atenta a la situación de su orden, tomó la opción de la reforma y siguió adelante, fiel a la misión. Así, esta reforma iniciada por Teresa no fue la emoción de un solo momento, sino que se desarrolló y sigue desarrollándose en la alegría siempre nueva de vivir la Buena Nueva en cada momento.

Se establecen tres verbos para que el camino de la vida se convierta en profecía de valentía apostólica: caminar, discernir y orar. Tres elementos fundamentales para la formación del hombre y la mujer a la estatura de Cristo: en el camino de la historia, atentos a los signos de los tiempos, se produce el discernimiento de la voluntad de Dios, encarnada como oración-acción.

Que la llamada a la profecía expresada por Francisco se haga realidad en la vida consagrada y en la vida de los cristianos: “¡No temáis los límites! ¡No le temas a las fronteras! ¡No le temas a las periferias! Porque allí el Espíritu les hablará. Manténganse “a distancia” (al alcance) del Espíritu Santo ».

padre Maikel Dalbem, CSsR

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