Vivimos un momento transformador en la historia. El mundo se ha vuelto más pequeño. Las fronteras se han vuelto porosas, no solo geográficamente, sino también en la cultura, la conversación y la comunión. Los viajes aéreos son accesibles, la tecnología digital ha tejido una red interconectada de comunicación y las ideas se intercambian entre continentes con la velocidad de un clic.
En un mundo así, nosotros, como Redentoristas, estamos llamados una vez más a «cruzar a la otra orilla» (Mc 4,35). No se trata solo de una travesía física, sino también espiritual y pastoral. Es una travesía de culturas, idiomas, mentalidades y, sobre todo, de misión. El llamado a predicar el evangelio siempre de nuevo nunca ha sido más urgente ni más universal.
Hoy, la misión redentorista ya no se limita a la parroquia o provincia local. Es un llamado global a proclamar el mensaje de la «abundante redención» a los más abandonados, dondequiera que se encuentren: en ciudades bulliciosas o en rincones olvidados, en espacios digitales o en la soledad de los corazones humanos. Es con este espíritu que lanzamos Liguorian International, una expresión renovada y global de una revista con una larga historia.

Del Seminario al Mundo
Los orígenes de la revista Liguorian se remontan a 1913, cuando cinco sacerdotes redentoristas de un seminario en Oconomowoc comenzaron a publicar una revista para acompañar a quienes acababan de experimentar las misiones redentoristas. Estos primeros números sirvieron como seguimiento pastoral, ofreciendo perspectivas espirituales, guía moral y aliento a las familias que se esforzaban por vivir su fe católica. Con tan solo 50 dólares de capital inicial y una tirada de 500 ejemplares, nació Liguorian, no como una empresa comercial, sino como una continuación de la misión.
Con el paso de las décadas, bajo la dirección de editores comprometidos como los padres Donald Miller y Louis Miller, la revista creció en alcance y relevancia. Para la década de 1990, era leída por decenas, incluso cientos de miles de personas en todo Estados Unidos, así como en rincones del mundo donde los misioneros redentoristas habían sembrado semillas de fe.
Recuerdo haber leído Liguorian mientras estudiaba en el seminario redentorista de Bangalore, India, en la década del 2000. Fue aclamado por los obispos estadounidenses como «una visión equilibrada de las enseñanzas de la Iglesia y las necesidades de los católicos en el mundo actual». Sin embargo, Liguorian nunca fue solo una revista. Fue, y sigue siendo, una herramienta pastoral, un púlpito impreso desde el que se predica el evangelio con claridad, compasión y valentía.

¿Por qué Liguorian International?
La visión de Liguorian International surge de la esencia misma de nuestra identidad redentorista. Hoy, más que nunca, somos una Congregación en movimiento, tanto geográfica como pastoralmente. Nos estamos reestructurando para la misión, reimaginando cómo colaborar entre provincias y continentes, y renovando nuestro compromiso con el llamado universal de la Iglesia a evangelizar.
Pero nuestra misión debe estar al alcance de las personas donde se encuentran. ¿Y dónde se encuentran hoy? En un mundo saturado de medios, a menudo abrumado por la desinformación y la confusión espiritual.
En un panorama cultural marcado por la desconexión, la polarización y la desesperación. En una época en la que las personas anhelan no solo información, sino también sabiduría auténtica, arraigada en la fe, Liguorian International entra en este contexto con un propósito claro: ser una voz católica, confiable y pastoral en todo el mundo. No solo para Estados Unidos, sino también para India, Irlanda, Sudáfrica, Filipinas y dondequiera que los redentoristas sirvan. Como escribe el apóstol Pablo: «Me he hecho todo para todos, para salvar al menos a algunos» (1 Corintios 9:22b). Así también, debemos adaptar no el mensaje, sino los medios para que la Buena Nueva sea escuchada, vista y recibida con alegría.
Una Misión Global con Raíces Locales
Liguorian International no es una exportación; es un intercambio. No se trata de adaptar la experiencia de una nación a otra. Se trata, más bien, de descubrir el terreno común de la fe y permitir que fructifique de forma única en cada lugar.
Este modelo se basará en el contenido espiritual y teológico central de las reflexiones de la edición estadounidense de la revista Liguorian sobre la vida católica, la moral, la espiritualidad y la pastoral, y será actualizado, editado y contextualizado por los equipos editoriales locales de cada región. Estos equipos tendrán la libertad de añadir voces, imágenes y perspectivas que reflejen directamente las realidades culturales y eclesiales de sus comunidades. De este modo, Liguorian International se vuelve universal y particular. Habla un lenguaje global de fe, con un acento local. Es, en el sentido más auténtico, global: un ministerio arraigado en el lugar, pero impulsado por el viento del Espíritu que trasciende las fronteras.
El Papa Francisco nos recuerda en Evangelii Gaudium: «La Iglesia está llamada a ser la casa del Padre, con las puertas siempre abiertas» (EG 47). De la misma manera, Liguorian International abrirá sus páginas a las voces y visiones de la Iglesia global.
Ministerio de Medios para el Nuevo Milenio
La iniciativa de Liguorian International no es simplemente un proyecto editorial. Es, más bien, una expresión misionera del carisma redentorista en el mundo digital e interconectado de hoy. En un momento en que los recursos financieros son limitados y el personal escasea, Liguorian International ofrece un modelo de colaboración, cocreación y comunión. Al compartir recursos, artículos, material gráfico y orientación editorial, hacemos posible que más personas en más lugares encuentren el Evangelio a través de este medio de eficacia comprobada. La revista integrará herramientas impresas y digitales, como códigos QR que enlazan con contenido mediático redentorista local, videos, podcasts y reflexiones en línea. Las redes sociales y las plataformas de YouTube extenderán la conversación más allá de la página.
Como Redentoristas, no nos retiramos del panorama mediático; nos involucramos en él con discernimiento, creatividad y fe. Seguimos el ejemplo de San Alfonso María de Ligorio, quien utilizó todos los medios a su disposición, incluyendo folletos, libros, misiones y música, para llegar al corazón de las personas.
Esperanza que Avanza
Esta nueva frontera me entusiasma, no porque sea fácil, sino porque es fiel. Refleja lo mejor de quienes somos como Redentoristas: misioneros de esperanza, constructores de comunión y servidores del pueblo de Dios. Liguorian International es un paso hacia el tipo de Iglesia que estamos llamados a ser y las comunidades que estamos llamados a construir: una Iglesia global en solidaridad, local en servicio y siempre acompañando a los marginados.
Oramos para que esta nueva iniciativa sea guiada por el Espíritu Santo, inspirada por la visión de nuestro fundador y fortalecida por la colaboración de lectores, escritores y religiosos de todo el mundo. Al iniciar este nuevo capítulo, lo hacemos con fe, haciéndonos eco de las palabras de Cristo mismo: «La mies es mucha, pero los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Lucas 10:2). Que Liguorian International sea uno de esos obreros. Y que dé fruto perdurable.
Por Charles Vijay Kumar, C.Ss.R.
Denverlink, Volumen 19, Número 02, 16 de enero de 2026




