Con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, adelantada al 30 de enero, el Gobierno General organizó un encuentro virtual con cohermanos, formandos, Hermanas Redentoristas y colaboradores en la misión. El evento, transmitido en directo por Zoom y YouTube, contó con la asistencia de más de 1500 personas de diversas unidades, países y zonas horarias de todo el mundo.
El encuentro fue inaugurado por el P. Rogério Gomes CSsR, Superior General, quien expresó su alegría por este momento de escucha, intercambio y renovación vocacional: «Con gran alegría nos reunimos en esta Jornada Mundial de la Vida Consagrada, un momento precioso para reflexionar juntos sobre nuestro compromiso y la misión que se nos ha confiado».
Tras una oración dirigida por el P. Ivel Mendanha CSsR, el P. Piotr Chyła CSsR, moderador del encuentro, presentó la biografía de la Hermana Simona Brambilla MC, Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Reflexión de la Hermana Simona Brambilla: Trazando Caminos de Esperanza
La Hermana Simona desarrolló su reflexión a partir del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, destacando cómo la vida consagrada está llamada a ser una voz profética para la Iglesia y la sociedad. A través de imágenes evocadoras como la peregrinación, el ancla, la hora de la luna y las brasas de una hoguera, ilustró cómo las comunidades religiosas pueden convertirse en laboratorios de sinodalidad, interculturalidad y esperanza.
La Vida Consagrada como Voz Profética y Laboratorio de Sinodalidad
El Documento Final del Sínodo enfatiza que la vida consagrada está llamada a interpelar a la Iglesia y al mundo con una voz profética. Órdenes, Congregaciones, Institutos Seculares y Nuevas Comunidades, gracias a su experiencia centenaria, están invitadas a armonizar los dones individuales con la misión común, convirtiéndose en modelos de convivencia y profecía. Este recorrido se inspira en imágenes simbólicas que nos ayudan a comprender la profundidad de la vocación consagrada en el mundo contemporáneo.
Peregrinación: Movimiento y Acogida
La peregrinación, tema central del Jubileo de 2025 bajo el lema “Peregrinos de la Esperanza”, representa un movimiento físico e interior. El peregrino emprende un viaje, abriéndose al encuentro con otros y dejándose transformar por las culturas y experiencias que encuentra. Este viaje se sustenta en la esperanza de un encuentro definitivo con Cristo, a quien recibimos y a quien nos entregamos. La dimensión receptiva de la peregrinación nos invita a dejarnos acoger, nutrir y cuidar, superando la resistencia de la autosuficiencia.
El Ancla de la Esperanza: Seguridad en el Corazón de Dios
La imagen del ancla, propuesta por el Papa Francisco, simboliza la estabilidad y la seguridad que ofrece la esperanza en medio de las tormentas de la vida. Esta esperanza no se basa en las satisfacciones cotidianas, sino en el amor incondicional de Dios, que nos precede y nos espera. El ancla se clava en el corazón de Dios, raíz de nuestra esperanza, que nos permite afrontar las pruebas con confianza.
La Hora de la Luna: Humildad y Compartir
La luna, a diferencia del sol, no extingue la luz de las estrellas, sino que brilla junto a ellas, creando un firmamento de comunión. Esta imagen, extraída de la sabiduría del pueblo Macua de Mozambique, invita a la vida consagrada a vivir una presencia sinodal, humilde y cordial. En un mundo caracterizado por la pluralidad, la luna representa la capacidad de valorar la diversidad, dando cabida a la luz de los demás.
La Brasa de Fuego: Fraternidad y Autoridad como Servicio
La brasa de fuego, imagen querida por el Papa Francisco, evoca fraternidad y cuidado mutuo. Jesús, quien enciende el fuego y prepara la comida para sus discípulos, se convierte en el modelo de una autoridad que sirve y nutre. Este fuego representa el calor de los fuertes y delicados lazos que unen a las comunidades, llamadas a crecer en la caridad y el discernimiento.
La mística del “nosotros”: Un cuerpo carismático en movimiento
La vida consagrada está invitada a pasar del “yo” al “nosotros”, viviendo la “mística del “nosotros” como una experiencia de comunión y corresponsabilidad. Cada Instituto, como cuerpo carismático, es un organismo vivo en el que cada miembro está conectado e influye en el conjunto. La sinodalidad se expresa como una sinfonía, donde cada instrumento contribuye a la armonía del carisma.
Signos frágiles de esperanza: La fuerza de la debilidad
Los testimonios de mártires como los monjes de Tibhirine y la hermana Leonella Sgorbati muestran cómo la fragilidad, habitada por Dios, puede convertirse en una fuerza abrumadora. Estas figuras, alejadas del poder y la fama, vivieron el amor hasta el final, convirtiéndose en iconos de esperanza en un mundo marcado por la violencia.
Un diálogo rico en preguntas y momentos de intercambio
Tras la presentación, se invitó a los participantes a enviar preguntas y comentarios, a los que la Hermana Simona respondió con perspicacia y sencillez. Los presentes apreciaron especialmente el lenguaje accesible, enriquecido con anécdotas, proverbios africanos y referencias a la vida cotidiana, que resaltó los temas de la vida comunitaria, el servicio a la autoridad y el testimonio.
El P. Rogério Gomes concluyó la reunión agradeciendo a la Hermana Simona sus valiosas reflexiones y diálogo. Los emoticonos visibles en la pantalla durante la transmisión demostraron el compromiso de los participantes, quienes se sintieron parte de un camino compartido de renovación y esperanza.
El encuentro, organizado en este formato desde hace tres años, representa una preciosa oportunidad para agradecer a Dios por el don de nuestra vocación, unirnos en la oración y reflexionar como una gran Familia del Santísimo Redentor.
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