(del blog de la Academia Alfonsiana)
Con esta primera publicación, iniciamos una serie de contribuciones que complementan el programa interdisciplinario plurianual de economía, “Por una Conciencia Moral Sinodal y Empresarial”, inaugurado el 6 de junio de 2025 (Quaderni Economici 1). El objetivo es crear un breve glosario de palabras y conceptos clave, especialmente significativo para las actividades de investigación y formación del proyecto, comenzando con el primer curso introductorio, “Visión Sistémica y Conciencia Empresarial para el Desarrollo Humano Integral”, que comienza el 14 de marzo. Las primeras entradas del glosario se centrarán en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia que orientan la selección de temas que se explorarán en el programa de formación.
- El Bien Común (CDSC, núms. 164-170)
El bien común es uno de los principios cardinales de la Doctrina Social de la Iglesia e indica «el conjunto de condiciones de la vida social que permiten a las comunidades y a cada uno de sus miembros alcanzar su plenitud y mayor facilidad» (CDSC, núm. 164). Por lo tanto, no es simplemente la suma de los bienes individuales, sino una realidad más amplia que concierne a toda la comunidad humana y a su desarrollo ordenado.
El concepto de bien común se basa en la centralidad de la persona humana (cf. CDSC, núm. 106), creada a imagen de Dios y dotada de dignidad inviolable. Toda estructura social, económica y política debe orientarse a promover el pleno desarrollo de la persona en todas sus dimensiones: material, cultural, moral y espiritual. El bien común nunca puede perseguirse sacrificando al ser humano, sino únicamente promoviendo su dignidad y sus derechos fundamentales.
Según la Doctrina Social de la Iglesia, el bien común nos concierne a todos. Tiene una dimensión comunitaria, porque se realiza en las relaciones sociales, y una dimensión personal, porque solo en sociedad el individuo puede desarrollar plenamente su potencial. Por lo tanto, el bien común implica una responsabilidad compartida, pues cada persona está llamada a contribuir, según sus capacidades, a la construcción de una sociedad más justa y solidaria (cf. CDSC, nn. 164-165).
El bien común incluye elementos esenciales como el respeto a los derechos humanos, la paz, la justicia, la seguridad, el acceso al empleo, la educación, la salud, la cultura y unas condiciones de vida dignas. Estos bienes no pueden garantizarse únicamente mediante la iniciativa individual, sino que requieren el compromiso de las instituciones y la autoridad política, que tienen la tarea específica de promover y proteger el bien común, sin identificarse con intereses partidistas (cf. CDSC, nn. 166-167).
Un aspecto fundamental del bien común es su carácter universal. No se limita a una sola nación o comunidad en particular, sino que se extiende a toda la familia humana (GS, n.º 26). En un mundo cada vez más interconectado, la Doctrina Social de la Iglesia enfatiza que el bien común adquiere una dimensión global y requiere formas de cooperación internacional, especialmente para abordar la desigualdad, la pobreza, la migración y la protección de la creación.
El bien común está estrechamente vinculado a los principios de solidaridad (CDSI, nn. 192-196) y subsidiariedad (CDSI, nn. 185-188). La solidaridad exige el deber y la responsabilidad de cuidar unos a otros, especialmente a los más vulnerables; la subsidiariedad afirma que las comunidades más grandes deben apoyar, y no reemplazar, la iniciativa de los individuos y las comunidades más pequeñas (organismos intermedios). Juntos, estos principios garantizan un equilibrio entre la responsabilidad individual y la acción colectiva.
En conclusión, el bien común, en la Doctrina Social de la Iglesia, es el horizonte ético que orienta la vida social hacia la justicia, la paz y la plena realización de la persona humana, invitando a todos a superar el individualismo y construir una sociedad fundada en la colaboración y el respeto mutuo.
(traducción libre del artículo publicado en original italiano en el blog de la Academia Alfonsiana por el Prof. L. Salutati)




