En el sur de Haití, en Béraud, del 6 al 10 de abril de 2026, misioneros redentoristas de Haití e República Dominicana se reunen para vivir su retiro anual.
Durante esta semana de la octava de Pascua, en el entorno verde y sereno de Béraud, en un ambiente de reencuentro, recogimiento y fraternidad, los misioneros redentoristas de la zona, que agrupan a las comunidades de Haití y la República Dominicana, se reunieron allí para su tradicional retiro espiritual anual.
El retiro de este año lo anima el padre Stanley CHARLES, SJ, en torno al tema: «La paz esté con vosotros» (Jn 19, 21).
Esta cita anual no es solo una simple obligación canónica. Representa un momento clave para nosotros, los redentoristas que trabajamos en toda la isla. Dejando de lado las fronteras geográficas y los retos sociopolíticos actuales, los hermanos de ambos países se reúnen para compartir su fe, sus experiencias pastorales y su visión común de la misión. (**)
Al retirarnos del mundo por unos días, no buscamos huir de la realidad, sino sacar de ella la fuerza espiritual necesaria para seguir anunciando la abundante redención con más entusiasmo.
Que Cristo resucitado nos ilumine y nos acompañe para que regresemos a nuestras comunidades locales renovados, con un espíritu transformado, a fin de seguir sirviendo a los más pobres con más amor, celo y creatividad.
P. Renold Antoine, C.Ss.R.
(**) Recordamos que Haití atraviesa una crisis multidimensional catastrófica caracterizada por un vacío de poder, donde bandas criminales controlan gran parte del territorio y servicios públicos. La inestabilidad política, marcada por la violencia, la corrupción y la falta de instituciones funcionales, ha generado un colapso social con graves violaciones de derechos humanos, inseguridad alimentaria aguda para la mitad de la población y una severa crisis humanitaria.
Además, las relaciones entre Haití y la República Dominicana son actualmente muy tensas y complejas, marcadas por una profunda crisis de seguridad en Haití, el cierre de fronteras y deportaciones masivas por parte de República Dominicana. Esta “vecindad tóxica” se caracteriza por un fuerte desequilibrio socioeconómico, con una República Dominicana que busca blindar su territorio ante la inestabilidad de su vecino.
En estos momentos de grande dificultad pata Haití, solo la iglesia, através de sus misioneros y religiosos, logran dar una esperanza al pueblo que sufre hambre y violencia cada día.
(nota di Scala News)











