Un fin de semana alternativo para el grupo PGVR “Jóvenes Universitarios y Más…”, que optó por dedicar el 1 de mayo a sumergirse en algunas de las realidades más frágiles de la sociedad.
Tras meses de preparación y debate, guiados por el tema de la Democracia y la Justicia y la pregunta “¿Cómo puede un cristiano actuar en el mundo para contribuir a la construcción de una sociedad democrática y justa?”, los jóvenes, acompañados por el Padre Daniele Carta, decidieron involucrarse directamente. El objetivo: conocer de cerca realidades a menudo olvidadas, comprenderlas y cuestionarlas.
La convicción subyacente es clara: para construir una sociedad verdaderamente justa, debemos empezar por los más vulnerables (Mt 25:40), escuchando y atendiendo sus necesidades. Con este espíritu, jóvenes de diversas partes de Italia viajaron a Roma para hacer realidad esta visión. Durante el fin de semana, el grupo se reunió con varias organizaciones activas en la capital, comprometidas con el cuidado y el apoyo a las personas vulnerables.
Entre estas experiencias, la visita y el servicio en el hogar familiar La Nuova Arca: los rostros de los niños, las madres, los voluntarios y los educadores conmovieron profundamente a los participantes, recordándoles una responsabilidad concreta hacia historias que a menudo nos tocan de cerca, pero que con demasiada facilidad se ignoran.
Particularmente significativo fue el testimonio de Francesco, un exconvicto que pasó 25 años en prisión. Su historia invitó a la reflexión sobre el sistema penitenciario y su significado, demostrando que la redención es posible. A través de la cultura, el teatro y la fe, Francesco encontró un camino hacia el renacimiento, vislumbrando una luz incluso en los momentos más oscuros.
Igualmente inolvidable fue el encuentro con Gabriella, cuyo compromiso con la justicia social ha dejado una profunda huella. Su labor se centra en la dignidad humana, especialmente dentro de las prisiones, y en la reinserción de las mujeres en la sociedad mediante programas de apoyo. En este contexto, organizaciones como la Ópera Ronconi-Pennesi representan un referente fundamental para fomentar la integración y ofrecer nuevas oportunidades de vida.
La gira concluyó con una visita a la comunidad parroquial de San Giovanni N. Neumann en Montespaccato, un barrio romano donde funcionan una comunidad redentorista y un grupo de PGVR. Las historias de los jóvenes revelaron una realidad marcada por el sufrimiento social, pero también por un fuerte deseo de redención y una esperanza concreta: la de acompañar y apoyar a los más vulnerables.
El fin de semana concluyó con la celebración eucarística en la iglesia de Montespaccato: un momento de acción de gracias por la experiencia vivida y de encomendar al Señor todos los rostros e historias encontrados.
Una experiencia que dejó a los participantes no solo conmovidos, sino también con una mayor consciencia: construir una sociedad más justa requiere encuentros, escucha y un compromiso concreto con los más vulnerables.
Gabriel Colacchio








