El Salvador: Retiro espiritual de la provincia Madre del Perpetuo Socorro

0
1200

En la Casa de Retiros y Centro de Capacitación Nuestra Señora del Carmen, ubicada en Nuevo Cuscatlán, La Libertad, El Salvador, se dieron cita diecinueve misioneros redentoristas de la provincia Madre del Perpetuo Socorro, provenientes de América Central, Haití, República Dominicana y Puerto Rico, para vivir la tercera tanda de ejercicios espirituales, dirigida por el padre Boris Calzadilla Arteaga, superior provincial de Bolivia-Perú.

La casa de retiros que nos acogió evocó en los hijos de san Alfonso el monte Carmelo, alto promontorio en la costa oriental del mar Mediterráneo, a la altura de Galilea. En sus faldas se encuentran pequeñas grutas naturales donde el gran profeta Elías, en el siglo IX antes de Cristo, defendió valientemente la fe frente a la contaminación de los cultos idolátricos. Asimismo, este lugar recuerda el sitio donde, en una visión maravillosa, la Santísima Virgen María entregó el escapulario a san Simón Stock el 16 de julio de 1251.

Durante los días 20 al 24 de abril, el padre Boris, en cada charla, nos condujo a un profundo espíritu de oración, meditación y contemplación. En cada hora santa, nos invitó a meditar la Palabra de Dios y a tener un encuentro personal con la Palabra hecha carne, Jesucristo Redentor, dentro de nuestro carisma misionero heredado de nuestro padre san Alfonso.

Los temas centrales del retiro fueron: el recorrido espiritual de vaciamiento y búsqueda personal de Siddhartha, de la novela filosófica escrita por Hermann Hesse; el Kairós de Dios en la vida personal, comunitaria y provincial; y cómo vivir el paso del caos a la experiencia del Kairós y del liderazgo desde la perspectiva del Evangelio.

Se trabajó en grupos en torno a preguntas esenciales sobre nuestro caminar como misioneros redentoristas: mirar la realidad (ver), discernir a la luz del Evangelio (juzgar), definir la visión y misión (soñar), promover un liderazgo generativo, comprender la comunidad como “ecosistema”, fomentar la interculturalidad y las relaciones, y asumir la conversión y el compromiso (actuar).

El tiempo de retiro que vivimos fue para nosotros una brisa suave en el desierto de la vida, que renovó nuestro caminar como misioneros de la redención copiosa de nuestro Señor Jesucristo.

P. Bosco José Rodríguez Alvarado, C.Ss.R.
Provincia Madre del Perpetuo Socorro