España: “Tejer redes con el mundo de la cultura, arte, economía y deporte”

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Encuentro del Papa León XIV con el mundo de la cultura en Madrid

Son muchas las imágenes y titulares que está dando el papa León en su reciente visita a España. Una programación hecha a conciencia y con la colaboración del propio pontífice para ofrecer un mensaje de esperanza en lugares clave y con gran impacto eclesial, social y cultural. “Alzad la mirada” ha sido el lema elegido para esta visita invitando a salir del propio yo para hacer un mundo mejor, más justo y más bello.

Su estancia más extensa ha sido en la ciudad de Madrid donde se celebraron diversos encuentros como la vigilia de oración con los jóvenes, con más de medio millón de personas; la visita al proyecto social de Cáritas «CEDIA 24 Horas» donde conoció de primera mano el mundo de la migración y otras realidades de exclusión social;  la misa del Corpus Christi en la céntrica Plaza de Cibeles con más de millón y medio de personas; el encuentro en el Estadio Santiago Bernabéu con ochenta mil personas; el encuentro con el Congreso de los Diputados y el encuentro «Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte», en el que pudimos asistir como Editorial Perpetuo Socorro y Museo Redentorista de Madrid inaugurado el pasado 8 de noviembre de 2023 y que está siendo visitado por numerosos grupos de fieles y de expertos en arte sacro. Como señala la Carta Circular sobre la función pastoral de los museos eclesiásticos de la Comisión Pontificia para los bienes de la Iglesia, en agosto de 2001: “La lección de la historia, a través de la contemplación del arte, se abre a la profecía, de modo que “la Iglesia, maestra de vida, no puede menos de asumir también el ministerio de ayudar al hombre contemporáneo a recuperar el asombro religioso ante la fascinación de la belleza y de la sabiduría que emana de cuanto nos ha entregado la historia”. Algo de esto es lo que estamos intentando transmitir desde este museo redentorista.

La cultura como modo de dignificación

Es de agradecer que el Papa se preocupe y demande expresamente este tipo de encuentros en la visita a un país. ¿Por qué? Porque la cultura va más allá de las expresiones artísticas o estéticas, es el modo en que el ser humano establece su relación con los otros, con la naturaleza y con Dios. Según la Doctrina Social de la Iglesia la cultura es entendida como el “cultivo” de las relaciones humanas y el desarrollo integral de la persona; exige, por tanto, un diálogo constante entre fe y vida, promoviendo valores fundamentales como la solidaridad, el bien común y la dignidad humana frente al materialismo o el individualismo rampante. Por tanto, garantizar y defender la dimensión cultural del ser humano es apostar por su pleno desarrollo, es garantía de igualdad y es hacer, sobre todo, que el más desfavorecido tenga acceso a los medios de formación y capacitación para vivir de forma digna. En palabras del propio Papa: “Y entonces, ella -la Iglesia- no puede desentenderse de la cultura, porque a través de ella, el hombre en cuanto hombre «es» más” (cf. Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 554). “La formación de una cultura capaz de enriquecer al hombre requiere por el contrario un empeño pleno de la persona, que despliega en ella toda su creatividad, su inteligencia, su conocimiento del mundo y de los hombres, y ahí emplea, además, su capacidad de autodominio, de sacrificio personal, de solidaridad y de disponibilidad para promover el bien común” (CDSI 556).

Al entrar en el Movistar Arena, lugar donde tuvo el encuentro con el mundo de la cultura, el papa León XIV recibió una gran ovación: el arte, la universidad, la economía y el deporte, todos aplaudieron en señal de respeto, valoración y acogida. Difícilmente podemos encontrar otra figura, a nivel internacional, que obtenga el reconocimiento que ha recibido el Papa durante estos días. Ante una clase política desacreditada por la polarización, la corrupción, la falta de respeto a los derechos humanos y, sobre todo, las guerras, el Papa aparece como una autoridad moral y ética indiscutible en nuestro tiempo, independientemente del credo que se profese.

El objetivo: tejer redes

El objetivo principal del encuentro fue reconocer y destacar el trabajo de las instituciones y personas que construyen una sociedad más humana, justa y fraterna, así como la invitación a los asistentes a ser “hilos nuevos” capaces de tejer redes que armonicen todos los ámbitos de la vida social. La búsqueda de sentido del ser humano de este siglo XXI ha sido uno de los motivos del encuentro; la Iglesia, como lugar de encuentro abierto para todos, sigue siendo un sitio donde alzar la mirada y otear el horizonte y servir y alabar a Dios en el ser humano.

Antonio Banderas puso de relieve la importancia del diálogo entre la Iglesia y la sociedad civil. La Iglesia como la mayor productora de arte de la humanidad, como una institución creativa, imaginativa, que ha llevado a Jesucristo en infinidad de representaciones culturales y antropológicas. El arte no solo puede ser belleza sino pregunta, intuición, reflexión, contraste, revolución; es y debe seguir siendo denuncia de credos vacíos, voz de alerta de sociedades que se acostumbran a la injusticia, alternativa a la violencia, a todas las violencias. Estamos obligados a mirar y a ver la complejidad del alma humana y sus grandes interrogantes, necesitamos seguir creando belleza y verdad que conduzcan a la experiencia espiritual, afirmó el actor malagueño.

Los desafíos humanos y tecnológicos

Con respecto a los desafíos humanos y tecnológicos se hizo referencia de manera transversal a la primera encíclica del papa León XIV Magnifica humanitas. El vicerrector de la Universidad Complutense de Madrid, José María Coello de Portugal habló sobre la función social de la academia y de la educación como elemento de justicia social y derecho humano renovado que hace ciudadanos libres, preparados y comprometidos con la sociedad. Agradeció la proclamación como doctor de la Iglesia a un académico y profesor universitario: John Henry Newman de quien valoró muy positivamente el impacto que generó el diálogo con la sociedad de su tiempo. A continuación, planteó algunos desafíos: ¿cómo edificar la convivencia en la pluralidad en las aulas?, ¿cómo hacer desde la ciencia para liderar los cambios sociales y tecnológicos de los que el Papa habla en Magnifica Humanitas?

Después intervinieron los representantes de los empresarios y de los trabajadores (los dos sindicatos mayoritarios y la representante de las pequeñas empresas) que pusieron el énfasis en la realización de un contrato social que defienda la dignidad del trabajo y de los trabajadores. Después de un espectáculo flamenco y de la intervención de dos relevantes deportistas el papa León se dirigió al auditorio y dijo: “La fe es amor y por ello crea poesía y crea música. La fe es alegría y por ello crea belleza”, “no es extraño que anunciar la Buena Nueva y la conciencia de sabernos hermanos se expresa con forma de saeta, de poesía mística… todo ello muestra el vínculo entre lo material y lo espiritual que constituye nuestra existencia”.

Tejer redes significa servir de modo desinteresado; los hombres y mujeres movidos por la fe han edificado hospitales y escuelas, iniciativas solidarias que dignifican a las personas. Por eso, cabe preguntarse -señaló el Papa- ¿Europa se habría forjado identitariamente sin la huella espiritual que ha impregnado su historia? Debemos volver a pensar en la eternidad que irrumpe en la cotidianidad, en el espacio y en el tiempo, mediante la encarnación de Jesucristo, debemos volver a pensar en la reconciliación de lo cotidiano y lo espiritual.

Por último, invitó “a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza”.

Misioneros que abrazan la diversidad cultural

Después de escuchar con atención al papa León solo cabe reafirmarnos, como misioneros redentoristas, que la cultura -lejos de ser un obstáculo para la evangelización- es un vehículo indispensable y privilegiado para la misma, que pasa por conocer y reconocer las culturas locales, por respetar al otro y los otros en cada momento, por hacer el mensaje evangélico comprensible, cercano y de calidad en todas sus representaciones, mostrando, además, una evangelización encarnada que devuelve la dignidad a cada ser humano, hablando su mismo idioma: el del respeto, la acogida y la comunión. Favorecer la experiencia artística, tal y como hizo san Alfonso, a través de la música, la pintura, la arquitectura, la teología y el arte en general es ya valorar las tradiciones y costumbres de los demás, es salir de nuestros pequeños mundos, como decía Antonio Banderas, para descubrir la presencia de Dios en la amplitud del universo y de cada átomo. Nuestro carisma está llamado a abrazar la diversidad cultural y valorar lo bueno, lo bello y lo verdadero que hay en cada una de esas culturas, no se trata de vencedores ni vencidos, ni de evangelizadores y evangelizados sino de una fraternidad comunional donde cada uno aporta según el carisma recibido. Por último, evangelizar requiere un compromiso ético con la realidad, alzar la mirada y denunciar las estructuras culturales y sociales que excluyen, limitan o restan dignidad a las personas.

Ojalá el testimonio del papa León inspire en nosotros esa lenta pero firme convicción de que sobre la fe se puede construir una diplomacia de la paz, el encuentro y la fraternidad.

P. Francisco Javier Caballero CSsR