El Museo de San Alfonso en Pagani: Un mensaje para los redentoristas de hoy

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El 1 de agosto se celebra la fiesta de San Alfonso María de Ligorio, fundador de los Redentoristas, Doctor de la Iglesia y testigo de la infinita misericordia de Dios. Para la Familia Redentorista mundial, esta fiesta es una profunda invitación a reconectar con un legado espiritual vivo.

En junio de 2026, tuve el conmovedor privilegio de asistir al curso de espiritualidad en Pagani, recorriendo las mismas salas donde vivió San Alfonso antes de ser obispo y donde pasó sus últimos doce años hasta su fallecimiento el 1 de agosto de 1787. Estar dentro de su museo, rodeado de los silenciosos ecos de su vida, fue como un encuentro íntimo y sincero con mi fundador en medio de las incertidumbres modernas.

En Su Presencia: Sencillez y Gracia
El museo conserva las pertenencias de un hombre cuya vida estuvo dedicada a las almas. Guiado por el P. Krzysztof Dworak, CSsR, Director del Centro de Espiritualidad Redentorista, e iluminado por el P. Saturno, CSsR, me impactó la profunda sencillez de la vida cotidiana de Alfonso.

Ver sus hábitos desgastados y su humilde vivienda dejó una huella imborrable. Era un noble que renunció voluntariamente a los privilegios familiares y a la seguridad material para vivir entre los pobres. Como un verdadero rompedor de barreras, Alfonso derribó rígidas divisiones sociales y superó las barreras institucionales para llegar a los marginados. Su vida nos invita, a sus hermanos, a abrazar una profunda humildad: a pesar de los avances tecnológicos del mundo, nuestra verdadera vocación es permanecer junto a los oprimidos y derribar los muros que nos separan de los demás.

Al reflexionar sobre su infancia, me conmovió la forma en que la vivió. Criado bajo la tierna piedad de su madre y el estricto régimen de su padre, Alfonso no albergó amargura. En cambio, atesoró sus raíces, manteniendo vivos los valores familiares a lo largo de su vida. Esto nos recuerda que nunca debemos olvidar nuestras raíces, fortaleciéndonos con la herencia que dio origen a nuestra Congregación.

Heridas que no lo doblegaron
San Alfonso enfrentó un gran sufrimiento físico, malentendidos institucionales, oscuridad interior y dolorosas luchas vocacionales. Las heridas pusieron a prueba su resistencia, pero el abatimiento jamás lo venció. Si como hermanos nos sentimos cansados, negativos, heridos o luchamos con nuestra vocación, solo tenemos que mirar a Alfonso. Él superó esas mismas tormentas y desolaciones internas. ¿Cómo venció sus luchas? No mediante una actividad frenética, sino dedicando largas y silenciosas horas a la oración profunda ante el Santísimo Sacramento. La oración fue su verdadera fortaleza, restaurando su espíritu abatido y permitiéndole reflexionar, escribir y dejar que Dios reescribiera su historia. La verdadera vitalidad misionera nace de esa misma ancla de profunda comunión con Cristo.

¿Para qué vivió San Alfonso?

Cada rincón del Museo Pagani responde claramente a esta pregunta: Alfonso vivió completamente para Jesucristo y la proclamación de la abundante redención. Su sencilla habitación, sus penitencias, sus manuscritos y el clavecín que usaba para evangelizar mediante himnos populares dan testimonio de un hombre desapegado de los honores y entregado únicamente al amor divino. En una cultura impulsada por el éxito constante, su vida nos invita a preguntarnos: ¿Para qué vivo? ¿Es Cristo el centro de mi realidad cotidiana?

El mensaje de hoy: La misericordia de Dios es para todos.
San Alfonso dedicó su vida a ayudar a las personas a encontrar un Dios compasivo, en lugar de un juez severo. Mediante la teología moral, la predicación y la devoción al Niño Jesús, la Eucaristía, la Cruz y María, señaló un camino que nos alejaba del miedo y nos conducía a una esperanza radical. Hoy, mientras las comunidades lidian con el cansancio vocacional, muchos cargan silenciosamente con el peso de la soledad y la ansiedad. Alfonso proclama que nadie está fuera del amor de Dios y que la santidad es posible para todos, allí donde se encuentren. Como nos recuerda 2 Corintios 4:7: «Tenemos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que el poder que sobrepasa todo es de Dios y no nuestro». Nuestra fragilidad humana y nuestras luchas vocacionales son simplemente las vasijas de barro a través de las cuales brilla la gracia de Dios.

La Peregrinación Interna Alfonsiana
Todo creyente puede realizar una Peregrinación Interna Alfonsiana diariamente:

  • Pasar del miedo y la ansiedad vocacional a la confianza en la misericordia de Dios.
  • Dejar atrás el egocentrismo para dedicarnos a un servicio misionero genuino en las zonas marginadas.
  • Apartarnos de la fe superficial para abrazar la oración profunda y sincera, que es nuestra verdadera fortaleza.
  • Transformar el desaliento en una esperanza inquebrantable.
  • Pasar del aislamiento a una verdadera comunidad y comunión.

Al celebrar su fiesta el 1 de agosto, mi experiencia en Pagani nos recuerda que debemos permitirle caminar a nuestro lado en nuestras luchas. Que su sencillez nos humille, que su capilla nos sirva de ancla en la oración cuando nos sintamos secos, que su fuerza fortalezca nuestros pasos y que su pasión por las personas reavive nuestro celo misionero. San Alfonso, nuestro Fundador y Padre, ayúdanos a vivir tu espiritualidad, a permanecer arraigados en nuestra gracia fundamental, a abrazar la humildad para acompañar a los quebrantados y a guiar a todos hacia Cristo Redentor.

P. Vijayanand Raja, CSsR.
Bangalore, India