Artículo del Hno. Nicaise Mundurame, C.Ss.R., sobre el Curso de Espiritualidad Redentorista de junio de 2026.
Desde su fundación en 1732, la espiritualidad redentorista ha dejado una huella profunda en la Iglesia y en el mundo. La llama encendida por su fundador, San Alfonso María de Ligorio, y sus primeros compañeros en Scala, en las montañas cercanas a Nápoles, Italia, continúa hoy en los cinco continentes, alimentada por vocaciones provenientes de diversas culturas y naciones.
Recorrer estos lugares es mucho más que visitar sitios históricos: es regresar a las fuentes de un carisma que, durante casi tres siglos, ha seguido inspirando a religiosos, religiosas y laicos en todo el mundo. Cada lugar conserva una parte de la historia viva de la Congregación del Santísimo Redentor y nos conecta con su misión de anunciar el Evangelio a los más abandonados.
Movidos por su profundo amor a la Congregación, diecisiete Redentoristas provenientes de nueve países se propusieron recorrer este camino, siguiendo las huellas de los orígenes de la Congregación y visitando algunos de los lugares que han marcado profundamente su espiritualidad.
Del 14 al 20 de junio de 2026, los participantes desarrollaron diversas actividades: visitas a lugares significativos, sesiones sobre espiritualidad redentorista y presentaciones de las unidades representadas.
Peregrinación a lugares significativos
Durante la semana, los participantes visitaron cuatro lugares: Pagani, Pompeya, Materdomini y Monte Cassino.
Pagani: acompañados por el P. Saturno, visitaron la Basílica de San Alfonso, importante centro de peregrinación que conserva las reliquias del fundador. Situado en la Piazza Sant’Alfonso, el complejo incluye el Museo Alfonsiano y la habitación donde vivió el santo. Allí compuso el conocido villancico Tu scendi dalle stelle. La visita concluyó con un momento de oración y reflexión ante la tumba de San Alfonso.
Pompeya: la antigua ciudad romana, sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d. C., conserva uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. El recorrido permitió a los participantes conocer los restos de una ciudad romana organizada y descubrir parte de la vida cotidiana de sus habitantes.
Materdomini: este importante lugar de peregrinación del sur de Italia está dedicado a San Gerardo Majella. Su famoso santuario conserva los restos del santo y recibe a miles de peregrinos cada año. Entre los lugares visitados se encuentra la Sala dei Fiocchi, o “Sala de los Lazos”, donde las madres que atribuyen a la intercesión de San Gerardo el nacimiento de sus hijos ofrecen un lazo por cada niño nacido: rosa para las niñas y azul para los niños.
Monte Cassino: la visita estuvo centrada en la espléndida basílica, que conserva en su cripta las tumbas de San Benito y de su hermana, Santa Escolástica. Los participantes conocieron también el museo y la biblioteca, ricos en documentos históricos y objetos sagrados que han sido conservados a lo largo de los siglos.
Formación en espiritualidad redentorista
Las sesiones de formación abordaron diversos aspectos de la espiritualidad redentorista: la teología moral de San Alfonso, el lugar de María en nuestra espiritualidad, la espiritualidad y el dinamismo misionero, así como las presentaciones de las unidades representadas.
Al abordar la teología moral de San Alfonso María de Ligorio, el P. Vimal Tirimanna explicó cómo esta disciplina buscó superar tanto el rigorismo jansenista como el laxismo, proponiendo el equiprobabilismo como un camino de equilibrio pastoral. Esta perspectiva pone en el centro la misericordia, la salvación de las almas y la importancia de una conciencia iluminada por la oración y el amor a Dios.
Por su parte, el P. Krzysztof Dworak presentó el lugar de María en la espiritualidad redentorista, destacando su presencia como Madre de la Misericordia y Nuestra Madre del Perpetuo Socorro. Como expresión de esta dimensión mariana, recordó que el famoso icono del Perpetuo Socorro, signo de la protección maternal de María, fue confiado a los Redentoristas por el Papa Pío IX.
Al reflexionar sobre la espiritualidad y el dinamismo misionero, el P. Krzysztof Dworak destacó que estos se fundamentan en el anuncio de la abundante redención a los más abandonados. Esta identidad misionera integra la oración comunitaria y la acción apostólica, siempre atenta a las necesidades concretas de las personas y a las circunstancias de cada tiempo y lugar.
En una de las sesiones, cada unidad representada realizó una presentación sobre algunos aspectos fundamentales de su vida y misión: su presencia geográfica, los esfuerzos de evangelización, los ministerios desarrollados y el personal que los sostiene.
Una espiritualidad que une culturas
Al reflexionar sobre la diversidad cultural de los participantes, unidos por una misma espiritualidad alfonsiana, el Hermano Nicaise Mundurame utilizó una imagen sencilla y significativa: comparó a San Alfonso con una guitarra, un instrumento conocido y utilizado en muchas culturas. Aunque cada pueblo la toca de manera diferente, la música que produce conserva su identidad y adquiere una expresión propia en cada cultura.
De esta manera, San Alfonso, hijo de Nápoles y fundador de la Congregación, se convierte en un vínculo que une a Redentoristas de diferentes pueblos y culturas alrededor de un mismo carisma y una misma misión.
La sesión concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el P. Laureano Del Otero Sevillano, C.Ss.R., Superior de la comunidad de Ciorani.
Este encuentro fue una oportunidad para profundizar en las fuentes de la espiritualidad redentorista, fortalecer los vínculos fraternos y renovar el compromiso de anunciar la abundante redención de Cristo a los más abandonados.










