Jesús modelo de empatía integral

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(del Blog de la Academia Alfonsiana)

La empatía de Jesús es evidente y está presente en muchos pasajes del Nuevo Testamento, se ve claramente en el relato de la curación de los dos ciegos de Jericó (Mt 20,29-34). En esta circunstancia, la auténtica empatía de Jesús frente a los dos hombres que piden curación se percibe en sus acciones y palabras. Por tanto, es fundamental, para nuestro camino de crecimiento como creyentes, comprender y reconocer cómo Jesús puede ser un modelo de empatía integral: es decir, de empatía cognitiva, afectiva, compasiva, prosocial, salvífica y espiritual.

Empatía cognitiva: Jesús comprende profundamente la difícil situación social en la que se encuentran los enfermos marginados que acuden a él para ser aliviados de sus sufrimientos y curar sus enfermedades. Por tanto, Jesús ve y se da cuenta del dolor de los dos ciegos de Jericó que sufren el rechazo y la intolerancia de la “multitud que les reprocha” (v. 31). Jesús “se pone en sus zapatos”. Por lo tanto, ante su clamor (v. 30), decide detenerse y escuchar sus sufrimientos (v. 32).

Empatía emocional: Jesús acoge a los enfermos con empatía. Siente su sufrimiento con sus emociones y sentimientos. Por eso, con su pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?” (v. 32), Jesús demuestra aceptación incondicional y escucha empática, dejando que su corazón sea tocado por el grito de desesperación y angustia de estos hombres: “¡Señor, que se abran nuestros ojos!” (v. 33).

Empatía compasiva: La comprensión empática, cognitiva y afectiva del sufrimiento de los ciegos toca profundamente a Jesús en “sus entrañas”. Este sentimiento desencadena en él una compasión y una motivación visceral para dar sentido y esperanza a su vida. Por tanto, la expresión “Jesús tuvo compasión de él” (v. 34), que también se encuentra en otros pasajes del Nuevo Testamento, revela claramente esta empatía compasiva de Jesús.

Empatía salvífica, espiritual y prosocial: la compasión de Jesús lo lleva, no solo a realizar acciones y gestos auténticamente empáticos, destinados a aliviar a estos hombres de su sufrimiento; sino también para testificar la salvación del reino de nuestro Padre Celestial. Por tanto, en el caso de los dos ciegos, la empatía salvífica, espiritual y prosocial de Jesús se manifiesta en el acto de curación: “Les tocó los ojos y al instante recobraron la vista y lo siguieron” (v. 34).

La empatía integral de Jesús se convierte así en un modelo inspirador para la praxis moral del discípulo de Cristo. De hecho, nos invita a integrar cada vez más la empatía cristiana, interiorizando los valores del Evangelio y el amor-caridad que contribuyen al desarrollo de nuestro juicio moral. También debemos estar convencidos de que la empatía de Jesús cura y sana nuestras heridas personales y relacionales. Así, frente a las debilidades de nuestros hermanos, enriquecidos y fortalecidos por este crecimiento humano y espiritual, también nosotros podemos ser testigos de la empatía integral de Jesús y de su Esperanza salvadora.

Mario Boies, C.Ss.R., M.Ps.

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