El Islam y la devoción a Nuestra Madre del Perpetuo Socorro

0
268

Como Redentorista americano, los capellanes militares giraban alrededor del Pacífico a finales de la Segunda Guerra Mundial, predicando la Novena a Nuestra Madre del Perpetuo Socorro. La devoción se expandió por Tailandia, Filipinas, Singapur, Sri Lanka, India, Australia y Nueva Zelanda. La profundidad de la religiosidad popular sorprendió a los misioneros, como si la gente había descubierto por primera vez a su verdadera madre. Esto abrió un nuevo horizonte para la evangelización en Asia. Nestorianos habían viajado a la India y llevaron el cristianismo a China a lo largo de la ruta de la Seda; en la Edad Media, los Franciscanos regresaron a China; el colonialismo trajo una nueva ola de jesuitas y otros grupos. María parecía estar apelando a toda Asia. Las conversiones al catolicismo fluyó desde la novena perpetua en tierras donde los cristianos eran una minoría. La imagen de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro penetró en la mentalidad religiosa de las culturas antiguas cuya imagenes sagradas de la madre y niño y la inherente reverencia hacia la mujer había preparado la hospitalidad y bienvenida a María y a su hijo.

Lo que más ha dejado perplejos a los misioneros católicos fue la forma espontánea en la que los musulmanes acudían a la Novena. Ellos más que otras religiones, reconocieron a su propia madre en este icono, afirmando que María pertenece tambien a ellos, invocandola, cariñosamente “Madre nuestra” justo como lo hacen los católicos. De hecho, los musulmanes parecían pensar que ella les pertenecía a ellos más que a nosotros. Este fue un gran enigma. ¿Su formación en el seminario no les ha enseñado que los musulmanes eran herejes cuya ley castigaba la conversión con la pena de muerte? Ellos no sabían prácticamente nada sobre la patrología aramea o la misión de la Iglesia en Asia Central y menos aún sobre el Islam. Ellos sentían que los musulmanes no deben estar en la Iglesia, acusandolos de dudar de la función de María en la salvación, muy parecido a los protestantes. La sabiduría pastoral del Evangelio de Cristo ha prevalecido para, “Quien no está contra nosotros, está con nosotros” (Mc 9, 40). Así acogieron a los musulmanes, procurando no ofender su fe o poner en peligro la vida de nadie por el proselitismo. Cuando los Redentoristas hicieron fundaciones en Irak, en Líbano y en África, poniéndose en contacto con los Tuareg en el desierto del Sahara, se dieron cuenta de que “Jesús era mencionado por su nombre en el Corán más que el de Mahoma, y que María es mencionada más veces en el Corán que en el Nuevo Testamento. Jesús y María desempeñan papeles importantes no sólo en el Corán sino también en la piedad y espiritualidad musulmanas”.(1)

Este ensayo intenta arrojar algo de luz sobre el trasfondo de esta situación, pero no puede afrontar o profundizar en todas sus dimensiones. La pregunta fundamental: ¿Cómo pueden los católicos y musulmanes compartir esa devoción por una madre común sin una fe común? Además, hay un intento de presentar algunas creencias musulmanas que apoyan esta veneración a María.

Cambio de actitud

La actitud católica hacia los musulmanes ha cambiado radicalmente. Hasta el siglo XIX, la “tradición magisterial” ha tratado a los judíos y musulmanes no como paganos, idólatras o cismáticos, sino como a los herejes que conociendo la verdad del Evangelio lo habían rechazado. El cambio llegó con el Concilio Vaticano II, en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, Lumen Gentium, 16(2) y la Declaración de la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas, Nostra Aetate, (3). Históricamente los cristianos pensaban que los musulmanes se habían basado en el Antiguo y Nuevo Testamento para pervertir la verdad del Evangelio. La principal objeción a Mahoma fue que él había cambiado, “la verdadera tradición en el Coran (Qur’an) para servir a sus intereses personales”.

¿Qué fue lo que desencadenó este cambio de actitud? Un nuevo enfoque y una nueva concepción de los judíos y los musulmanes fluyó de la categoría teológica de la “ignorancia invencible”. Su aplicación a las religiones no cristianas tiene una larga tradición detrás de él, pero sólo entró en el magisterio en 1854 con el Papa Pío IX  y su encíclica Singulari Quadam. Surgió de una clara sensibilidad histórica que los no cristianos no eran tales debido a algún rechazo deliberado y pervertido de la verdad. Esto liberó a la categoría de “no-cristiano” de sus límites y restricciones anteriores. Ahora es posible reconocer el verdades positivas que los no-cristianos celebraban y practicaban. Esta actitud brilla a través de los documentos del Concilio. LG 16 enseña: “Pero el designio de salvación abarca también a los que reconocen al Creador, entre los cuales están en primer lugar los musulmanes, que, confesando adherirse a la fe de Abraham, adoran con nosotros a un Dios único, misericordioso, que juzgará a los hombres en el día postrero”. Gavin D’Costa observa que N.A 3 añade tres nuevos elementos para LG. En primer lugar, la estima por la vida moral dentro del Islam. En segundo lugar, “la importancia de la Virgen María para los musulmanes indica una herencia compartida y una práctica espiritual. Aunque no reconociéndolo como Dios, ellos veneran a Jesús como profeta, también rinden honor a su madre virgen, e incluso a veces la invocan devotamente”. En tercer lugar, un claro reconocimiento de la enemistad entre cristianos y musulmanes en el pasado. El Concilio instó a ambas religiones a avanzar, a esforzarse por lograr la comprensión mútua y promover la justicia social, la paz y la libertad para todos los pueblos. En su comentario, Roman Siebenrock describe la posición del Concilio sobre el Islam como una “revolución”, porque, por primera vez desde el siglo VII, reconoce al Islam como una forma de fe monoteísta. Cita la carta del Papa Gregorio VII describiendo los atributos de Dios como uno, vivo, existente en sí mismo, misericordioso y omnipotente. La declaración enfatiza la devoción de los musulmanes hacia el Dios que nos ha hablado. En ella no se hace mención ni del Corán ni del profeta Mahoma por su nombre (4). Llamándolo profeta implicaría que el Corán fue divinamente inspirado y contenía la revelación en un sentido estricto. Por lo tanto, “El Concilio abre las puertas a un reconocimiento auténtico de la acción de Dios en el Judaísmo y en el Islam (5)”, proporcionando una plataforma para el diálogo y las buenas relaciones entre las religiones.

Para los historiadores, la religión islámica no es simple ni puramente un derivado del cristianismo (6). Tiene derecho a un analisis propio. No es posible analizar la relación entre el Islam y el cristianismo de forma exhaustiva (7). Aquí están algunas opiniones que ilustran lo que está en juego, y algunas complicaciones.

El Islam y el Cristianismo

El sacerdote episcopaliano escocés y profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Edimburgo, William Montgomery Watt, ha realizado considerables avances en la comprensión del Islam. Él mostró que Mahoma fue de un carácter noble y no un charlatán, aunque esto no implica que todo lo que él haya proclamado fuera correcto. La principal visión de Montgomery Watt era que la vida de Mahoma estuvo dividida en dos períodos según los oficios que ejerció. Desde 610 a 622, fue un profeta de la Meca. Desde el Hijra o Migración a Medina hasta su muerte en el 732 fue un estadista (8). Esto ayuda a explicar por qué la abrogación de los primeros versos coránicos en favor de otros se deriva de la situación en la que Mahoma se ha encontrado a sí mismo. Mientras que los politeístas de la Meca persiguieron a los primeros musulmanes, el fue débil, y el Corán fue benigno y favorable hacia los judíos y cristianos. Mahoma entró en conflicto armado con las tribus judías locales después de fundar el primer estado islámico en Medina. Más tarde, ya que el Islam se extendió hacia el Norte luchó contra las tribus cristianas. Al principio el Corán era tolerante hacia los Cristianos y Judíos, incluso los acogieron como miembros de la misma fe, proclamando la libertad de religión. Más tarde defiende el uso de la violencia y la abolición de todas las diferencias religiosas en Arabia. Ni judíos ni cristianos podían aceptar la pretension de Mahoma de ser un profeta.

Dificultades (9)

Esto arroja luz sobre el Corán en la doctrina de la Encarnación y de la Trinidad en relación con Cristo y María. En polémicas con los paganos en La Meca, el Corán nombra a María como miembro de la Trinidad. “Dios dirá: “Jesús, Hijo de María. ¿Has dicho tú a los hombres: Tómame a mí y a mi madre como dioses aparte de Alá?” (Sura 5: 116).

En otros lugares, Jesús, José y María forman la Trinidad. Los árabes han imaginado una divinidad pagana con su familia, los hijos y las hijas que habían engendrado. Con respecto a la Encarnación, no podían concebir la generación como un acto físico distinto de como se llega a la descendencia. Las objeciones a la Trinidad surgen de Mahoma en la lucha militar contra las tribus cristianas hacia el Norte. Los musulmanes nunca lograron captar lo que los cristianos ortodoxos entienden por Trinidad, tres personas en un solo Dios. Sólo podían imaginar esta doctrina como triteísmo, dividiendo a Dios dentro de sí mismo. La Trinidad era una herejía porque contradecía directamente el estricto monoteísmo del Coran (10).

Algunos estudiosos austríacos han puesto de relieve una dificultad más. Los musulmanes asociaron fácilmente el título de Theotókos, Madre de Dios o portador de Dios, con el culto de la diosa pagana. Aquellos que reconocen el coránico “madre de Jesús” en el icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro no experimentan ninguna barrera para honorarla. Estos protestantes austriacos argumentaron que las tribus árabes en el Norte de Arabia estaban en contacto con las sectas heréticas monofisitas, como también con los Coptos que habían continuado a adorar divinidades femeninas egipcias antiguas. Quizás esto alimentaba el rechazo islámico de “los tres” (11).

El principio de abrogación se aplica tambien a los “Libros” revelados. El Corán abrogó todos los libros previamente revelados: el “Libro perdido” dado a Abraham, La Torah de Moisés, los salmos de David y el Evangelio de Jesús. Mahoma es “el sello de los profetas”, viniendo después de estas figuras bíblicas. Todos los libros revelados vinieron con el mismo mensaje de parte de Dios. Los musulmanes afirman que los judíos corrompieron la Torah y los cristianos el Evangelio. Sólo el Corán es la palabra de Dios confiable normativamente. Lo consideran como “la palabra de Dios”, expresando su voluntad a través del texto árabe (12). El Islam es la “religión del libro” en el sentido de que la teología católica profetica nunca imaginó. Por lo tanto, el Evangelio de Lucas no tiene validez sobre el nacimiento de Jesús y su infancia. El Corán no admite antecedentes, no hay historia de la que se pueda confiar o depender.

Conocimiento del cristianismo en La Meca

¿Qué conocimiento del cristianismo tenía el pueblo de la Meca cuando empezaron las revelaciones a Mahoma? Montgomery Watt resume, “un judío o cristiano que lee el Corán, encuentra tantas personas bíblicas mencionadas, que tiende a pensar que muestra una gran familiaridad con las dos religiones. Un cuidadoso examen, sin embargo, demuestra que lo contrario es el caso. A pesar de las numerosas figuras bíblicas mencionadas, el Corán demuestra muy poco conocimiento de los fundamentos de las otras religiones cristianas y judías de la creencia en Dios y en el Juicio Final” (13). No tenían la traducción de la Biblia o del Nuevo Testamento. Los árabes, aunque en contacto con las diferentes comunidades cristianas, fueron incapaces de desentrañar las feroces controversias cristológicas y trinitarias que dividian a la Iglesia. Necesitamos reconocer la falta absoluta de cualquier noción de la redención en la teología islámica y, en consecuencia, la negación de que Cristo murió en la cruz. Los musulmanes creen que Dios debe salvar a Jesús de la muerte violenta. No pueden comprender que Cristo pudiera sufrir la muerte “por nosotros y para nuestra salvación”. “Una vez más, no hay nada en el Corán acerca de la principal obra de Jesús, ni el llamado a la inauguración del Reino de Dios y la redención del mundo o algún otro nombre” (14) . La narración del Génesis en el Coran carece de cualquier mención del pecado original y la liberación del mal por expiación.

El Cristianismo tiene tres notorias deficiencias respecto a los árabes: 1º La aceptación del Cristianismo Ortodoxo implicaba la sumisión a Bizancio, algo políticamente imposible; 2º La enseñanza oficial de la Iglesia Griega fue tan abstracta que no estaba al alcance de la gente común, mucho menos de los no-creyentes y 3º El rechazo de los Coptos, Jacobitas y Nestorianos ciertamente favoreció la conversión al Islam. Estando fuera del Imperio Romano nunca podrían ser ortodoxos. La sentencia de Montgomery Watt es más aleccionadora. “Básicamente la decisión de la Gran Iglesia de que estos eran herejes fue un fracaso para hacer la debida provisión para la diversidad cultural de los cristianos. Los cristianos de hoy deben pensar seriamente sobre el hecho de que en su patria, su religión prácticamente ha sido sustituida por el Islam, y deben estar preguntandose si Dios ha traído esto debido a las fallas del cristianismo”(15). Nuestro autor insiste en que el diálogo islamo-cristiano entre la Biblia y el Corán es relevante para comprender el papel de Jesús y María en las dos religiones.

Hans Küng ha popularizado una interpretación del Islam y de sus orígenes basados en los eruditos alemanes anteriores. La forma del cristianismo mejor conocida por la gente de la Meca era una pequeña secta de Judeo-Cristianos que rechazó las definiciones de Nicea, de Éfeso y de Calcedonia, afirmando que Jesús era el Mesías, pero de ninguna manera una persona divina. Joachim Gnilka, el biblista ha estudiado esta cuestión en términos de las tres religiones monoteístas, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam (17). El islam establece su superioridad no sólo desde la cronología, el último nacido asimilando el bien de los demás, sino también desde la teología. El islam sostiene que sólo ellos conservan la revelación original de la verdadera religión hecha a Adán, que judíos y cristianos han corrompido. A los ojos de los musulmanes, el Corán no puede depender de ninguna otra fuente más que de Dios. No pueden aceptar métodos críticos modernos de deconstruir el texto para reconstruir la historia de su escritura.

Gnilka ha mostrado que la palabra que se usa en los Hechos de los Apóstoles para identificar al grupo judeo-cristiano, los nazarenos en inglés, es la misma palabra que el Corán emplea más frecuentemente para designar a los cristianos (18). Carentes de documentación esencial, fue incapaz de demostrar la continuidad de una historia que conecte este grupo Judeo-Cristiano a la herejía Ebonita y los Nazarenos. Como la mayoría de los expertos sobre el cristianismo primitivo, Gnilka señala que el Corán contiene abundantes citas aludiendo a los Evangelios Apócrifos (Pseudo-Gospels) y la literatura herética sobre María. Las dos Suras que mencionan a María contienen la mayor concentración de tales referencias en el Corán (19). Los principales son el Evangelio árabe de la infancia de Cristo, el Proto-Evangelio de Santiago o simplemente el Evangelio de Santiago (capítulos II, III, IV, VII y XI), y el Pseudo-Evangelio de Mateo (II, IX, XX), así como el folclore.(20)

Oportunidades para el diálogo.

Muy pocos teólogos cristianos consideran que el Sufismo, con su misticismo y espiritualidad, ofrezca las mejores posibilidades para el diálogo con el Islam. Karl-Joseph Kuschel de Tübingen ha propuesto un “ecumenismo abrahámico” entre las tres grandes religiones monoteístas (21). Según Giulio Basetti-Sani, la bendición de Abraham desciende de dos corrientes: a los judíos y los cristianos a través de Isaac, y al Islam, atravez de Ismael. Por la participación en la elección de Dios, el Islam se convierte en parte de la providencia de Dios para la humanidad. Otros, tras el Concilio Vaticano II, el enfoque para otras religiones, ven el Islam como una preparación evangélica secretamente oculta en el Evangelio. Louis Massignon es famoso por su valoración positiva del Islam. Basando su investigación sobre la gran mística sufí, descubrió que la experiencia de compasión les llevó a comprender el sufrimiento de los demás como liberadora. Comenzó a pensar en el Islam como algo que de alguna manera ya participa en el “misterio de Cristo”. Creía que María meditaba esta experiencia de compasión, convirtiéndose en un puente hacia el cristianismo, para los musulmanes (22). Montgomery Watt señala que, “Massignon y Faucault y ambos fueron convertidos al cristianismo por el testimonio del Islam al único y verdadero Dios viviente” (23). Su contacto con el Islam se convirtió no sólo en un modo de santificar el Islam pero les hizo cristianos santos a lo largo de ese camino.

Hay dos cuerpos de textos donde el Corán describe el rol de María en el Islam (Sura 19: 16-34 y 3: 35-51) (24). El Evangelio de Lucas resuena en todo pero la voz de los Libros Apócrifos es mucho más fuerte. Cuando los cristianos meditan el perfil coránico de María, encuentran historias tejidas en torno a cinco grandes eventos en su vida(25) . Su concepción y nacimiento (3: 33-37) y la preservación de las manos de Satán. Su refugio en el Templo (19: 16-17; 3: 37b, 42-44). La Anunciación angelical de su maternidad, (19: 17b-21; 3: 45-51). El nacimiento de Jesús (19: 23-26). Su defensa contra una “escandalosa calumnia” (19: 27-33). Y, por último, su destino a ser un “signo” para toda la humanidad con su hijo.

Texto de la Meca

Según Adel Theodore Khoury, en 615 Mahoma envió a once familias a Abisinia para escapar de la persecución en La Meca. Ganaron la simpatía del cristiano Negus de Abisinia, por la recitación de la historia de María desde el Corán (26). Ella formó un terreno común entre ellos. El título, “Madre de Jesús”, fue la prueba de la concepción virginal de Jesús, allí no hubo padre.

Y usted deberá relatar en el libro, la historia de María: cómo había dejado su pueblo y fue a un solitario  lugar al Este.

Le enviamos nuestro espíritu en la semblanza de un hombre adulto. Y cuando ella lo vio, dijo: “¡Ay, que el misericordioso me defienda de usted! Si usted le teme al Señor, [déjame y vete].”

“Pero yo soy el emisario del Señor”, él respondió, “y he venido a darte un hijo santo.”

“¿Cómo voy a tener un hijo?”, ella respondió, “¿cómo si yo soy aun casta y ni siquiera he sido tocada por hombre alguno? ”Es lo que tu Señor habló”, respondió. “Esto es bastante fácil para mí. Usted será un signo para la humanidad y una bendición para nosotros mismos. Nuestro decreto se realizará.”

Posteriormente lo concibe, y se retiró a un lugar lejano. Y cuando sintió la agonía del parto, ella se acostó por el tronco de una palmera, llorando: ‘¡Oh, quisiera haber muerto antes de esto y pasar al olvido!’

Pero una voz desde abajo le gritó a ella: “¡No te desesperes! El Señor ha proporcionado un arroyo que corre a tus pies, y si agitas el tronco de la palmera caerán frescos dátiles maduros en tu regazo. Por lo tanto come y bebe y alégrate; y debes encontrar cualquier mortal y decirle: “He prometido un voto de ayuno al misericordioso y no voy a hablar con ningún hombre hoy.”

Llevando al niño, ella llegó a su pueblo, el cual le dijo: ‘¡María, esto es realmente una cosa extraña! La hermana de Aarón su padre nunca fue una comerciante de mujeres, ni fue su madre una ramera.’

Ella hizo un signo para ellos, apuntando hacía el niño. Pero ellos respondieron: “¿Cómo podemos hablar con un bebé recién nacido?”

Después de lo cual él habló y dijo: “Yo soy el siervo de Dios. Él me ha dado el Libro y me ordenó como profeta. Su bendición está sobre mí dondequiera que vaya, y él me ha exhortado a ser firme en la oración y dar limosna mientras viva. Él me ha exhortado para dar honor a mi madre y me ha liberado de la vanidad y la maldad.

Fui beato el día que nací, y bendito seré el día de mi muerte y en el día en que seré resucitado.

Tal fue Jesús el hijo de María. Esta es toda la verdad, que aún ellos dudan. ¡No permita Dios que él mismo deba engendrar un hijo! Cuando decreta una cosa sólo necesitas decir: “que sea y así es”.

Texto de Medina

Este texto proviene de la Sura llamada “María”. En Medina el título de “Madre de Jesús” es la prueba de que Jesús es de origen puramente humano. El Corán establece las bases para la veneración de María en el Islam. Muchos estudiosos creen que Mahoma confirmó esta reverencia hacia ella cuando él entró en Kaba para destruir los ídolos pero dejó las imágenes de María y Jesús intactas. Ella, como Jesús es un ser humano y no divino.

Recuerden las palabras de la esposa de Imrān. “Señor,” dijo ella: “dedico a tu servicio lo que está en mi vientre. Acepta esto de parte mía. Tú escuchas y conoces todo.”

Y cuando nació la criatura, le dijo: “Señor, yo he dado a luz a una hija, Dios sabía bien lo que le fue entregado: el macho no es como la mujer – “y la llamaron María. Protégela y a todos sus descendientes de Satanás, el maldito.”

El Señor la aceptó gentilmente. La hizo crecer piadosamente y encomendó a su hija al cuidado de Zacarías.

Cuando Zacarías la visitó en el Santuario, descubrió que ella tenía alimentos. ‘María’, dijo: “¿De dónde han venido estos alimentos?’ ‘Vienen de Dios’, respondió ella. “Dios da sin medida a quien Él quiere.”

“Posteriormente Zacarías oró al Señor, diciendo: “Señor, dame de tu propia gracia descendientes fieles. Tú escuchas todas las oraciones.”

Y cuando se encontraba orando en el Santuario, los ángeles lo llamaron diciendo: “Dios te llama a regocijarte en el nacimiento de Juan, quien confirmará la Palabra de Dios. Él será principe y casto, un profeta y un hombre justo.”

“Señor”, dijo Zacarías, “¿Cómo voy a tener un hijo cuando estoy ahora con la vejez encima y mi esposa esta árida?’

Esto es la voluntad de Dios”, le respondió. “Él hace lo que le agrada.”

“Señor” dijo él, “muestrame un signo”…”durante tres días y tres noches”, él respondió: “No hablarás a la gente, sino por signos. Recuerda siempre a tu Señor; da gloria a Él por la noche y la mañana.”

Y recuerda las palabras de los ángeles a María. Ellos dijeron: “Dios te ha elegido. Él te ha hecho pura y te ha exaltado por encima de toda la humanidad. María, sé obediente a su Señor: agáchate y rinde culto con los devotos.”

Este es el relato de un secreto divino. Y lo revelamos a ti. Tú no estabas presente cuando echaron a suertes para ver cuál de ellos debería estar a cargo de María, ni estabas presente cuando discutieron sobre ella.

Los ángeles dijeron a María: “Dios te llama a regocijarte en su Palabra. Su nombre es el Mesías, Jesús, Hijo de María. Él será noble en este mundo y en el mundo que vendrá, y será uno de los favorecidos. Él deberá predicar al pueblo desde su cuna y en la plenitud de la adultez y llevará una vida justa.”

“Señor,” dijo ella, “¿Cómo puedo tener un hijo cuando ningún hombre me ha tocado?”

Él respondió: “Así sera”. Dios hace lo que quiere. Cuando decreta una cosa sólo necesitas decir: “que sea y así es”. Él le instruirá en las Escrituras y en la sabiduría, en la Torá y en el Evangelio, y le enviará sucesivamente como apóstol a los israelitas. Él dirá: “Les traigo un signo de su Señor”. Del barro haré para usted la semejanza de un pájaro. Voy a poner mi aliento en él, y con el permiso de Dios, se convertirá en un ave viva. Por Dios voy a curar al ciego y al leproso, y resucitar a los muertos a la vida. Yo le diré qué comer y qué van a almacenar en sus casas. Seguramente que va a ser un signo para ustedes, si son verdaderos creyentes. Vendré a confirmar la Torah que me precedió y hacer lícito para ustedes algunas de las cosas que están prohibidas. Les traigo un signo de su Señor: pues, teman a Dios y obedezcanle. Dios es mi Señor y tu Dios: por tanto, sírvanlo. Esto es un camino recto”.

La devoción mariana islámica

La islámica “Ave María” funciona de esta manera: “Dios te ha escogido. Él te ha hecho pura y exaltada por sobre la humanidad” (3: 42). Los cristianos experimentan sentimientos encontrados acerca de esto. Se alegran que el Corán reconozca a la madre de Jesús, el Mesías, pero se entristecen por los límites y restricciones que ponen sobre ella y su Hijo en su misión y destino final.

El Islam atribuye a María una privilegiada dignidad sobre toda mujer (28). Tiene una venerable tradición que abarca siglos  celebrando a María en el arte, santuarios en su honor, en la poesía y el canto (29). El Corán usa la palabra “elección” dos veces; exclusivamente en lo que se refiere a María; en primer lugar, por su concepción, que no se corresponde con nuestra “Inmaculada Concepción”; en segundo lugar, por su misión de madre del Mesías. Bajo el cuidado de Zacarías, se retiró al templo a “un lugar solitario al oriente”, sugiriendo así el nicho donde el Corán está colocado dentro de la mezquita. Ella se convirtió en el modelo de fe para las mujeres musulmanas, quienes aspiran a imitar su dedicación y modestia, cuando llegan a la Meca para la oración litúrgica. La “Anunciación” toma una forma dialógica. Dios trajo la concepción de Jesús directamente en el seno virginal de María por el mismo poder que él utilizó en la creación. No hay insinuación de la Encarnación. Jesús no es el Verbo hecho carne, sino un simple hombre destinado a ser la prefiguración del profeta Mahoma. El Corán defiende la virginidad perpetua de María contra las calumnias de los judíos, por ejemplo. Los cristianos se preguntan qué puede el Corán entender por “Palabra” y “Espíritu” cuando niega la Trinidad. Los textos coránicos cuentan la vida de María y Jesús que simplemente no encajan con la idea judeo-cristiana de la historia de la salvación. Esto  puede hacer tropezar a los cristianos que intentan leer el Corán con ojos cristianos.

El Islam tiene un “punto ciego” en cuanto a la redención. No puede tener sentido que un hombre justo muera por los pecadores. Dios perdonó a Jesús la humillación de la crucifixión, elevándolo a sí mismo para volver en el día del juicio. “Hemos hecho del Hijo de María y de su madre un signo para la humanidad” (23: 50; 21. 91). Un signo muestra la providencia de Dios, la abundancia de sus bendiciones. La legitimidad del nacimiento de Jesús depende totalmente de la virginidad de María. Jesús y María juntos constituyen el mayor signo de la bendición de Dios sobre la humanidad. Para los cristianos este signo apunta a la filiación divina, el misterio de la “Madre de Dios”, que el Islam jamás se atreve a pronunciar.

Esto deja un vacío espiritual en el corazón del Islam (30). Los musulmanes rezan cinco veces al día, con palabras y gestos que no demandan una devoción personal, sino solamente la realización correcta de los ritos. Desde hace 14 siglos la Virgen ha estado presente en el Islam, y más de mil millones de musulmanes la conocen hoy. Para muchos, la Madre de Cristo llena la piedad que experimentan. Es por ello que los musulmanes acuden a la novena perpetua y a los santuarios marianos de todo el mundo en la dificultad y en cada una de sus necesidades. Ellos comparten su dolor, pasión y agonía con Nuestra Señora de la pasión que les lleva por el camino de la Cruz para atender a su hijo, el Redentor que buscan.

La historia relaciona la fortuna de nuestro icono con el Islam, especialmente en los momentos de agonía y la derrota de Bizantino (31). La Gracia toca los corazones de los cristianos y los musulmanes cuando rezan ante su imagen. María es un “signo” para ambas religiones dirigiéndoles a Cristo, su hijo. Los musulmanes también comparten los beneficios de la salvación eterna, aunque pueden ser “invinciblemente ignorantes” de su identidad y su misión. María, Madre para y de los más abandonados, nunca abandonará a sus hijos.

Pe. Terence Kennedy, C.Ss.R. (Provincia de Oceanía)

Traducido por Pe Miguel Ángel Martínez Cantero CSsR (Provincia de Paraguay)

Print Friendly, PDF & Email