Domingo del Buen Pastor – Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

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El cuarto domingo de Pascua, el 25 de abril, también llamado Domingo del Buen Pastor, es la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Como discípulos de Cristo, queremos cumplir públicamente la consigna del Señor de “rogar al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Es un día especial para subrayar la importancia de esta oración que se ofrece continuamente en toda la Iglesia. Expresa también nuestra profunda convicción de que la fe y la gracia son lo primero en todo lo que se refiere a las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.  Aunque aprecia todas las vocaciones, la Iglesia concentra su atención en este día en las vocaciones a los ministerios ordenados (sacerdocio y diaconado), a la vida consagrada en todas sus formas (vida religiosa masculina y femenina, sociedades de vida apostólica, virginidad consagrada), a los institutos seculares en su diversidad de servicios y de miembros, y a la vida misionera.

Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Vocaciones 2021, 25 de abril de 2021

El P. Pawel Drobot C.Ss.R., presidente de la Comisión General de Pastoral Juvenil y Vocacional Redentorista, en relación con el Domingo del Buen Pastor, se dirige a los jóvenes y a toda la familia redentorista, animándonos a abrazar con renovada esperanza el don de la vocación y a unir nuestras voces a la oración común que la Iglesia ofrece en este Domingo de Pascua.

Yo soy el buen pastor – nos dice Jesús en el Evangelio de San Juan. 

Luego nos recuerda que también tiene otras ovejas, a las que quiere llamar por su nombre a su corral, porque quiere guiarlas. El mundo herido en el que vivimos hoy necesita buenos pastores. 

Nuestro fundador San Alfonso eligió el camino del buen pastor cuando se encontró con unos pobres pastores en Scala. El objetivo de nuestra Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista (PJVR) es llevar a cada niño y niña a una relación madura con Dios, el Padre amoroso. 

Buscamos ofrecer a los jóvenes el espacio de pertenencia a una familia y a una comunidad abierta a la acción del Espíritu Santo. Les ayudamos a redescubrir la misión que Dios confía a cada joven, es decir, su propia vocación.

Queridos jóvenes, no tengáis miedo de responder a la llamada de Jesús para ser sus discípulos – misioneros en la familia redentorista. Os invito a rezar juntos:

Padre de la Misericordia,

Llamas a los redentoristas y a los jóvenes

para conocer a tu Hijo y recibir el Espíritu Santo.

Nos invitas a compartir un viaje de discipulado

arraigada en nuestro bautismo. 

Ayúdanos a caminar juntos en fidelidad a ti.

Guíanos en tu camino de comunión, amor y justicia.

Abre nuestros oídos para que nos escuchemos unos a otros,

para escucharte,

y escuchar los gritos de los más abandonados,

especialmente a los pobres.

Tu Hijo, el Santísimo Redentor,

 Reconozcamos el poder salvador

de su vida, muerte y resurrección,

para que, unidos en la misión,

con la guía del Perpetuo Socorro de nuestra madre,

podemos proclamar con alegría a nuestro mundo herido

la buena noticia de la vida abundante que sólo Él puede dar.

Amén.

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