Roma: Conciencia moral en la era digital. Sesión de formación para miembros del Collegio Maggiore

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La conciencia, la tecnología digital y la ética cristiana fueron el eje central de la sesión de formación celebrada el 24 de marzo en el Colegio Mayor de Roma. Bajo el título “Conciencia moral en la era digital: un análisis de los nuevos desafíos de la cultura digital para el desarrollo de la ética cristiana”, el director del Colegio, el padre Anísio Tavares, C.Ss.R., presentó a los miembros de la comunidad los resultados de su investigación doctoral.

Sin duda alguna un tema de suma vigencia y preocupación en la teología, y no solo moral, sino en todas sus disciplinas, pues la cuestión del digital tiene una influencia global en el mundo de hoy. El problema planteado es: ¿Cuál es la importancia de la consciencia moral en la cultura digital y como puede la ética y la teología contribuir en este momento de la humanidad para que la consciencia sea defendida y promovida?

Para proponer una respuesta ante esta problemática la formación ha abordado 4 momentos:

En un primer instante haciendo un recorrido histórico del tratado sobre la consciencia moral mostrando su evolución en la historia, la comprensión cultural hebrea, un Dios que habla al corazón del humano y la comprensión greco occidental, syneidesis, –un saber junto con o saber compartido– que evoluciona para comprender como una instancia que evalúa la propia conducta.

La reinterpretación del Concilio de Trento dejará una moral desarticulada de la espiritualidad bíblica y dogmática para convertirse en jurídica, legalista y casuística. En este contexto Alfonso María de Liguori actuará con su propuesta equiprobabilística. Una propuesta siempre a favor del carácter universal de la vocación de santidad y salvación, proporcionando un actuar evangélico basado en el principio de la primacía de la verdad, el valor de la razón, la
consciencia, la libertad y la benignidad pastoral.

Esta renovación de la moral mostrará como ahora no se comienza por la ley, sino que el razonamiento comenzará por la consciencia y la importancia de los afectos que dará una conexión entre espiritualidad y moral. Respondiendo así a una realidad pastoral que tiene por finalidad la salvación.

Con los maestros de la sospecha, Marx, Nietzsche y Freud, el paradigma cambiará, ya no es el hombre que determina la realidad, sino que es la realidad la que determina la circunstancialidad del ser humano. Ante esto el Concilio Vaticano II propondrá pasar de la autoreferencialidad jurídico moral a una moral que respeta la consciencia en su significado y el valor de la dignidad axiológica y ontológica.

Un segundo momento ha mostrado la relación entre la Iglesia y los medios de comunicación social. Haciendo ver como el Concilio Vaticano II significó una grande renovación de apertura dialógica al mundo contemporáneo creyendo en la consciencia de los fieles, verificando los medios de comunicación social como una dimensión instrumental.
Con la llegada del internet, todo el mundo sufre un cambio, prácticamente irreversible, ahora la dinámica ya no es instrumental, sino pre-figurativa, internet crea ahora una antropología cualificada, un espacio cálido que habitamos.

El tercer punto fue un análisis de los desafíos emergentes en la cultura digital para la elaboración de una ética cristiana. Donde, basado en Gaudium et Spes 16 se hablará de 3 dimensiones del ser humano: la interioridad (un espacio entre Dios y el hombre), la exterioridad (relación en la búsqueda de la verdad con los otros) y la formación (conocimiento y
discernimiento). Esta realidad corresponderá a un cambio de la temporalidad y espacialidad. Estamos de frente a un nuevo ethos, la vida onlife.

Por último, se habló de la consciencia moral en el tiempo digital. Aquí se hizo referencia al aporte del papa Francisco en su invitación a tener una nueva visión, una acogida a la cultura de lo desechable a la integración poliédrica. Ampliando el horizonte, pensando y habitando, también, la periferia. Pues una consecuencia de lo digital es que nos acerca con los que están lejos, pero nos aleja de los que están cerca.

No tenemos que olvidar, en medio del mundo tecnologizado, aquello que configura la vida cristiana, la justica y la dignidad del otro. Por lo tanto, no es hacer una teología moral de escritorio, habrá que ensuciarse las manos y tendremos la necesidad de pastores con olor a ovejas.

En conclusión: lo digital ha cambiado de tal modo la realidad y la antropología que hoy obliga a revalorar la consciencia moral con atención.

P. Rodolfo García C.Ss.R.