La Jornada Mundial de la Juventud tendrá lugar en Seúl dentro de unos meses. Los eventos principales están programados del 2 al 8 de agosto de 2027. Ya se han anunciado los lugares donde se celebrarán los encuentros con el Papa, así como los detalles de los paquetes para los peregrinos. Las inscripciones se abrirán próximamente.
Se puede encontrar información más detallada sobre el evento en el sitio web oficial: https://wydseoul.org.
La Pastoral Juvenil y Vocacional Redentorista también se está preparando para este acontecimiento.
Con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, queremos invitar a los jóvenes vinculados a los redentoristas, así como a los redentoristas de todo el mundo que viajen a Seúl, a participar en un «Día Alfonsiano». Este encuentro tendrá lugar el 4 de agosto de 2027 en la residencia de la comunidad redentorista en Seúl y comenzará a las 15:00 horas. El programa incluye oración comunitaria, un encuentro con el Superior General, el P. Rogério Gomes, CSsR, una comida compartida, actividades de integración, juegos y un intercambio de experiencias.
La Viceprovincia redentorista de Manila organizó un programa denominado «Academia Misionera», dirigido a cohermanos que se encuentran en la etapa de transición hacia el ministerio. Desde mediados de julio hasta principios de septiembre, cinco redentoristas fueron enviados a Coron, en Palawan, para realizar labores misioneras. Como parte de su formación, a estos jóvenes cohermanos se les encomendaron responsabilidades misioneras plenas. El programa fue diseñado para sumergirlos por completo en la vida misionera rural, permitiéndoles aprender a través de encuentros concretos y de la convivencia con los pobres y los más abandonados.
Por providencia divina, se ha confiado a la Viceprovincia una nueva frontera misionera en Coron, Palawan. Dado que se trata de una futura y potencial comunidad redentorista, requiere una presencia misionera inicial para comenzar la evangelización de un modo auténticamente redentorista: a través de la «misión popular». Así, la Academia Misionera se ha convertido en un espacio para acoger esta oportunidad misionera en Palawan, sirviendo al mismo tiempo como un importante itinerario formativo para quienes se encuentran en la etapa de «transición al ministerio». Los jóvenes cohermanos viajaron a Coron, Palawan, para experimentar un enfoque misionero específico, particularmente en los sitios (pequeñas comunidades) encomendados a su cuidado.
Como culminación de los frutos de la misión, los cohermanos celebraron la Eucaristía en la parroquia de San Agustín, en Coron (Palawan), el 7 de septiembre de 2026. La Misa fue presidida por nuestro superior viceprovincial, el P. Raymond Urriza, CSsR. Durante la celebración, se hizo un reconocimiento al P. Ronald Balase, CSsR, al concluir sus primeros cinco años como sacerdote redentorista. Él renovó sus votos y recibió una cruz misionera para continuar en su ministerio.
Ciertamente, la misión reaviva el celo por el compromiso adquirido mediante la profesión de los votos. Nos recuerda el llamado a seguir difundiendo el amor redentor de Cristo, tanto para nosotros mismos como para los demás.
La comunidad redentorista y la parroquia de San Alfonso en Pagani celebraron el tricentenario del nacimiento de San Gerardo con una novena en preparación para su festividad el 16 de octubre, una procesión solemne y la misa del día.
La novena
La imagen de San Gerardo fue trasladada desde el altar dedicado a él y colocada junto al presbiterio de la basílica durante los nueve días que duró la novena. Se celebraron misas cada mañana y cada tarde; al atardecer, los fieles acudían a rezar ante la imagen del santo con sus intenciones personales, llevando flores y encendiendo velas para invocar su intercesión.
La víspera
La víspera de la fiesta se vivió de manera especial con una celebración vespertina dedicada al tránsito de San Gerardo al cielo, seguida de la bendición y el reparto del «pan de San Gerardo».
La festividad y la procesión
El día de la fiesta, las misas contaron con una gran afluencia de fieles. Por la tarde, la imagen de San Gerardo fue llevada en procesión —sobre una plataforma preparada para la ocasión— por las calles de la parroquia en Pagani. La procesión hizo una parada en una de las zonas más concurridas de la parroquia, donde los fieles se reunieron ante un altar dedicado a San Gerardo en la plaza del pueblo; allí lanzaron fuegos artificiales y compartieron dulces tradicionales con todos los presentes. Posteriormente, la procesión regresó a la basílica, donde la imagen fue recibida con un espectáculo de fuegos artificiales de cinco minutos que iluminó el cielo nocturno, acompañado por los gritos de la multitud: «¡Viva San Gerardo!».
Eucaristía solemne
La procesión concluyó con una Eucaristía solemne, presidida por el P. Joseph Ivel Mendanha, C.Ss.R., Consultor General, y asistido por el P. Andrzej Kukla, C.Ss.R., Procurador General Adjunto. El Rector de la Basílica de San Alfonso y Superior de la comunidad, P. Lorenzo Fortugno, C.Ss.R., dio la bienvenida al celebrante y a los fieles. Todos los miembros de la comunidad concelebraron la Misa, a la que asistieron numerosos grupos y asociaciones parroquiales.
En su homilía, el P. Mendanha habló de los cuatro amores de San Gerardo: el amor a Jesús Crucificado, a Jesús en la Eucaristía, a la Santísima Virgen María y a los pobres. Agradeció a los fieles de Pagani su devoción a San Gerardo —a pesar de que su parroquia y Basílica están dedicadas al fundador, San Alfonso— y destacó las numerosas obras de caridad que la parroquia realiza en favor de los pobres, siguiendo el espíritu de San Gerardo. Asimismo, agradeció a la comunidad de misioneros redentoristas su fidelidad al espíritu de San Alfonso y de San Gerardo, así como su testimonio del Evangelio entre el pueblo, sirviendo como misioneros de la esperanza tras las huellas del Redentor.
Se expresó un agradecimiento especial al párroco, P. Francesco Ansalone, C.Ss.R., por su guía de la parroquia durante toda la novena; al vicario parroquial y ecónomo, P. Vincenzo Loeodice, C.Ss.R.; y al Hno. Matteo, quien es profundamente querido y estimado por la gente debido a su amor por los pobres.
La Eucaristía concluyó con una bendición solemne a los fieles mediante una reliquia de San Gerardo: un fragmento de costilla que la comunidad ha conservado desde la beatificación del santo. Posteriormente, los fieles hicieron fila para venerarla.
Toda la celebración resultó profundamente conmovedora; aunque son feligreses y devotos de San Alfonso, los fieles manifestaron un profundo afecto por San Gerardo, el santo al que aman y veneran por encima de todos los demás.
MANGALURU, India — Majella Studios, el canal oficial de la Viceprovincia de Majella, ha publicado una conmovedora serie documental en YouTube titulada «La presencia sanadora de San Gerardo Majella en el Hospital del Father Muller Medical College».
Este documental explora la arraigada devoción a San Gerardo Majella en el Hospital del Father Muller Medical College.
La lista de reproducción en YouTube incluye una versión extendida, junto con episodios presentados como capítulos individuales, que abordan temas como la devoción, la sanación médica y la fe. El documental narra una historia profunda en la que la medicina moderna brinda sanación, la fe aporta fortaleza y surge la esperanza para innumerables familias.
Honrando un legado de compasión y fe
En el núcleo del documental se encuentra el inspirador legado de San Gerardo Majella, un humilde fraile redentorista nacido en Muro Lucano, en el sur de Italia, en 1726. Como miembro de la Congregación del Santísimo Redentor (los redentoristas) —fundada por San Alfonso María de Ligorio—, San Gerardo dedicó su vida a una fe profunda, a la humildad y a una entrega total a Dios, manifestada a través de un servicio desinteresado a los pobres y a los más desatendidos.
Dotado de una profunda compasión, se convirtió en un testimonio vivo de la misericordia divina. Hoy en día, es venerado universalmente como el santo patrón de las madres, las mujeres embarazadas y los niños; innumerables familias recurren a su poderosa intercesión en momentos de prueba, de esperanza y ante la llegada de una nueva vida.
Un puente entre la fe y la atención sanitaria: la celebración de su festividad
El documental destaca los profundos vínculos de devoción y las vibrantes celebraciones que tienen lugar cada año, el 16 de octubre, en el Hospital del Father Muller Medical College. Al entrelazar historias de temor, gratitud y resiliencia, la obra muestra cómo la devoción espiritual y la atención médica se unen para brindar apoyo a las madres y a sus hijos. La serie documental, compuesta por varias partes, ya está disponible para su visualización en YouTube a través de la lista de reproducción San Gerardo Mayela: Patrono de las madres y los niños, ofreciendo a los espectadores una mirada íntima a la fe, los milagros y la sanación dentro de la comunidad.
Para ver este documental, visite el canal de YouTube de los Redentoristas: Majella Studios.
El equipo de Majella Studios Viceprovincia de Mayela
El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, visitó el viernes 16 de octubre la parroquia de San Gerardo Mayela, en el barrio de Aluche, confiada a los misioneros redentoristas. Con la celebración se inició la preparación a la fiesta del santo y al año jubilar por el 300 aniversario de su nacimiento. En su reflexión el cardenal señaló en Gerardo, “un pequeño grano de trigo”, modelo de una vida entregada por amor, que sigue dando frutos.
Lo que se guarda se pudre
Una celebración con la que se ha dado inicio al triduo de preparación para la fiesta. El arzobispo mostró en su saludo a los presentes, también a los misioneros redentoristas y sacerdotes del arciprestazgo, su alegría por poder visitar la parroquia, vecina de San Alfonso María de Ligorio, donde fue párroco años atrás, e iniciar la fiesta de San Gerardo y el año jubilar.
A la luz de la imagen del grano trigo, leída en el evangelio, el cardenal Cobo hizo ver que lo que se guarda se pudre y no da fruto. Frente a ello, «la vida que se entrega y cuando se entrega con amor da un fruto que llega mucho más allá de lo que nos podemos imaginar». En esa perspectiva, recordó en la celebración de los 300 años del nacimiento de San Gerardo, patrono, guía y referencia de esta comunidad, que «alguien que vivió apenas 29 años, que no tuvo aparentemente grandes responsabilidades, después de 300 años, podemos decir que ha dado fruto».
Al santo redentorista le pidió que «siga hoy ayudándonos a descubrir a Dios y se convierta también en la imagen, en el protector, en la guía de esta comunidad cristiana». Un santo de familia humilde que descubrió en la familia redentorista su vocación y allí vivió como hermano sencillo, apoyando a la comunidad y compartiendo la misión. El arzobispo agradeció la labor de los redentoristas en este barrio, que «tiene un sello muy especial desde el comienzo del barrio»
No encerrarnos en nosotros
En palabras del cardenal Cobo, el Evangelio nos invita a dar un paso más, a quedarnos en la historia del santo, sino en preguntarse qué dice hoy San Gerardo a nuestra Iglesia. San Gerardo nos dice que «si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto». Desde ahí recordó que «todos tendemos a encerrarnos en nosotros, nuestros dolores, lo que nos pasa, lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hemos hecho siempre. Pero Jesús nos dice que, si el grano no se entrega por amor, no es fecundo, por muy bonito que sea».
Para el arzobispo de Madrid, «la fecundidad de la vida no depende de los éxitos, San Gerardo no tiene aparentemente éxitos, ni de las fundaciones, ni de las grandes cosas que se hagan, tampoco de los reconocimientos que nos dan. Nace de lo que se entrega con amor, a veces en silencio, pero entregando». Desde la figura de San Gerardo hizo ver que «aprendió, en medio de las circunstancias que le tocó vivir, que su santidad crecía en la medida que entregaba cada día su vida en oración, en la medida que ponía las dificultades en presencia del Señor, en la medida que aprendía, incluso las cosas que no conocía, a entregarlas y darlas».
Desde esa afirmación cuestionó «si podemos entregar lo que somos, lo que tenemos, aunque no sea magnífico, aunque sea un dolor, aunque sea una tristeza, aunque sea una dificultad, si no podemos entregarla al Señor para aprender que los frutos están en la entrega por amor, aunque no los veamos nosotros, aunque los vean otros, aunque no sepamos para qué sirve». De hecho, «San Gerardo fue un grano de trigo pequeño, pero seguimos recogiendo su fruto, y cada uno de nosotros puede ser un grano pequeño, pero está llamado, si hay entrega, a dar mucho fruto».
Vivir las cosas desde Dios
Otro ejemplo que el cardenal Cobo ve presente en San Gerardo es «el mirar al cielo y el vivir las cosas desde Dios», desde el servicio, desde el estar con el Señor, compartir la vida con él y vivir vinculados a él, unidos a él, en una relación personal con él, que es lo que marca la vida de San Gerardo y de los grandes santos. El deseo más profundo de San Gerardo, subrayó el arzobispo, «era hacer la voluntad de Dios, no porque comprendía lo que le venía, sino porque había descubierto que podía descansar y confiar en Jesús. Y ese es el secreto de la vida, el poder estar vinculados a Jesús y descansar con él».
El presidente de la celebración recordó las palabras que San Gerardo colocó en la puerta de su habitación, durante su última enfermedad: «Aquí se hace la voluntad de Dios como Dios quiere y hasta cuando él quiera». Algo que ve como una llamada para nosotros y para toda su Iglesia a mirar al cielo, más allá de nuestras preocupaciones y dificultades, a preguntarnos ¿qué nos está pidiendo Dios? y así reconocer «cómo miramos a Dios desde lo que nos preocupa y desde la vida que tenemos».
Desde la llamada de San Gerardo a «recuperar la relación con el Señor, que es el centro de la vida cristiana», resaltó el cardenal que «mirar al cielo no es desentendernos de las cosas», sino a tener la mirada en la tierra, como enseña San Alfonso María de Ligorio, con cuya espiritualidad aprendió San Gerardo. Y junto con ello, entender que «cuando nos acercamos verdaderamente a Cristo, también aprendemos a acercarnos unos a otros, y a entregarnos unos a otros, porque nadie se entrega a Dios si no es capaz de entregarse a nadie. Nadie ama a Dios si no es capaz de amar a nadie».
Responder a la misión
Se trata de reforzar los vínculos comunitarios, de ser presencia eclesial en el barrio, de afrontar los desafíos del barrio con los otros, juntos. Y así, «responder a la misión que Dios nos tiene en este barrio, en poder anunciar el Evangelio a todo el barrio», recordó el cardenal. Llamó a sentir necesidad unos de otros, a identificarnos en la calle como cristianos, a aprender a caminar juntos, a crear lazos y responder a nuestros vecinos y vecinas que están esperando algo de la Iglesia.
Finalmente, pidió que «esta celebración del tricentenario nos ayude a hacer fecunda nuestra vida cotidiana, a volver a mirar al cielo y a caminar como Iglesia». Una celebración que finalizó con la bendición de los panes de San Gerardo, símbolo de cercanía a quien necesitaba pan y consuelo.
En el centenario del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión» interpela de manera especial a los Redentoristas, en pleno proceso de reestructuración de la Congregación. El p. Cristian Bueno, C.Ss.R., del Secretariado General para la Evangelización, recuerda que la primera responsabilidad misionera es vivir la unidad en Cristo Redentor dentro de la comunidad, fuente del dinamismo misionero y de la misión compartida con los laicos.
El próximo 18 de octubre se conmemora el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), que este año cumple un centenario desde que fue instituido por el papa Pío XI en 1926.
El lema ha sido elegido por el papa León XIV: “Uno en Cristo, unidos en la misión”, que nos revela una de las prioridades dentro de su pontificado. De hecho, este fue el deseo que expresó durante la misa que marcó el inicio de su pontificado (18 de mayo de 2025): “Hermanos y hermanas, quisiera una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado”. En un mundo marcado por la polarización, la soberbia, la fragmentación y los prejuicios es revelador que el Papa sea uno de los pocos líderes mundiales que abogue por la unidad entre los pueblos y la reparación de las relaciones rotas en este mundo fragmentado.
Los Redentoristas encontramos en el lema y la celebración del DOMUND 2026 la oportunidad para reflexionar sobre nuestra identidad. En el centro de nuestra misión redentorista se encuentra el misterio de la unión con Cristo Redentor. En su mensaje para el DOMUND, el papa León dijo que las palabras del capítulo 17 de san Juan revelan nuestra identidad misionera como discípulos misioneros. Por tanto, nuestra primera responsabilidad misionera en la Iglesia es la de renovar y mantener viva la unidad espiritual y fraterna entre sus miembros.
Esto tiene una relevancia importante para nosotros como redentoristas, especialmente dentro del contexto de la reestructuración que se está llevando a cabo en la Congregación. El número 10 de nuestras constituciones afirma que, en un estadio anterior a la predicación explícita del evangelio, “los congregados, siempre dispuestos a dar razón de la esperanza que los anima (cf. 1Pe 3,15), completan el testimonio callado de la presencia fraterna con el testimonio de la Palabra y proclaman con valentía y constancia el misterio de Cristo (cf. Hch 4,13. 29. 31).” Lo que significa que una primera expresión de la evangelización está en el testimonio de unidad en Cristo vivido al interior de la comunidad apostólica; solo a partir de la experiencia de Cristo vivida al interior de la comunidad, puede partir el dinamismo misionero que nos lleva a la proclamación explícita del mensaje de Salvación. Porque nadie puede dar de lo que no tiene.
Nuestra unidad no es una unidad cualquiera, es unidad en Cristo Redentor; la misión y la comunión son posibles solo si lo ponemos a Él en el centro de la comunidad. De tal modo que “el mismo Redentor y su Espíritu de amor se hacen así presentes en el corazón de la comunidad para ir formándola y sustentándola. Pues cuanto más estrecha venga a ser su unión con Cristo tanto mayor será la comunión entre los mismos cohermanos.” (Const. 23).
De aquí podemos reconocer un ámbito inmediato de nuestra misión y otro más universal, una misión “ad intra” y una “ad extra”. El ámbito inmediato es el de nuestra comunidad religiosa. En la Congregación, cada vez más se siguen configurando comunidades internacionales que están llamadas a dar testimonio de esa unidad en la diversidad, y que solo son posibles si encuentran su cohesión en el Redentor. El otro ámbito de nuestra misión es el más universal, aquel que nos pone siempre en actitud de “salida misionera”, a dar testimonio de aquello que hemos vivido al interior de la comunidad. Por eso somos comunidad apostólica. Los redentoristas sabemos que la misión siempre nos está empujando a ir más allá, especialmente donde se encuentran los pobres y más abandonados. En últimas, se trata de una misión que nos mueve a construir la fraternidad universal de la que habla el papa Francisco en FT.
“La unidad misionera, obviamente, no debe entenderse como uniformidad, sino como convergencia de los diferentes carismas con el mismo objetivo: hacer visible el amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él” (León XIV). Aquí encontramos otro signo importante para nosotros hoy: el de nuestra misión compartida con los laicos. Todos los bautizados, en virtud de nuestro bautismo, somos asociados en la misión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los redentoristas, laicos y religiosos, lo hacemos desde nuestro carisma de la Redención Abundante. Así hoy, nos sentimos cada vez más interpelados a una mayor apreciación de la diversidad de carismas en el mundo y de su complementariedad. Porque ningún carisma, ni la Misión del Redentor, pueden florecer aislado de los demás. Hoy en día somos cada vez más conscientes de que nuestro carisma redentorista puede ser aún más fructífero cuando colaboramos con los demás carismas de la Iglesia, incluso con los carismas de aquellos que aún no conocen a Cristo.
La Congregación ha sido entendida como una gran familia redentorista, en el sentido que hemos recibido dones que pueden sostenerse en sinergia con los demás carismas. De la misma manera, los carismas de los laicos entran en diálogo con el carisma redentorista y se complementan. Cuando hablamos de vivir como una familia carismática hablamos de vivir nuestro bautismo desde la comunión y la misión compartida. La misión compartida no debe ser vista tanto como una solución funcional a la falta de vocaciones, sino una comunión de carismas que permiten una mejor proclamación de la Buena nueva de la Abundante Redención.
En este mes de las misiones agradecemos al Redentor por el llamado que nos ha hecho a participar de su misión. Una misión que en el día de hoy se expresa con una diversidad y vitalidad fascinantes, a pesar de los desafíos propios de este tiempo. Al contemplar a la Perfecta Discípula y Misionera, le pedimos que, como ella, también nosotros podamos ser dignos colaboradores en la proclamación de la vida abundante cuya fuente es Jesucristo, su Hijo y Redentor nuestro.
p. Cristian Bueno, C.Ss.R. Secretariado General para la Evangelización
El jueves 15 de octubre de 2026, en Badín, el Superior General de la Congregación del Santísimo Redentor, el P. Rogério Gomes, inauguró solemnemente la nueva Provincia de Europa Central, constituida mediante la unión de la Provincia de Bratislava-Praga y la Viceprovincia de Michalovce.
En la inauguración, que tuvo lugar oficialmente el día 15, participaron cerca de 70 miembros provenientes de 13 comunidades activas en Eslovaquia, la República Checa, Lituania y Ucrania. Entre los invitados se encontraban el Provincial de la Provincia de Viena-Múnich, P. Martin Leitgöb; el Provincial de la Provincia de Varsovia, P. Dariusz Paszyński; el Coordinador de la Conferencia de Europa, P. Piotr Chyła; los obispos Milan Chautur y Marián Pacák; así como colaboradores laicos de la Provincia.
La creación de esta nueva unidad fue establecida por el Consejo General de la Congregación mediante un decreto con fecha del 12 de octubre de 2026. La Provincia de Europa Central —resultado de la fusión de las unidades anteriores— se verá enriquecida por la coexistencia de las tradiciones latina y bizantina. El primer Consejo Provincial inició su mandato de cuatro años el 15 de octubre de 2026. La sede de la Provincia se encuentra en la casa canónicamente establecida en Bratislava-Puškinova.
El primer Consejo Provincial, elegido por la Asamblea de la nueva Provincia e iniciado su mandato de cuatro años el 15 de octubre de 2026, está compuesto de la siguiente manera: ▪️ P. Jozef Mihok – Superior Provincial ▪️ P. Jaroslav Štelbaský – Vicario Provincial ▪️ P. František Boldy – Consejero ▪️ P. Ondrej Pacák y P. František Skonc – Consejeros extraordinarios
En su homilía durante la celebración eucarística —que tuvo lugar en la memoria de Santa Teresa de Ávila, santa que guarda una afinidad especial con San Alfonso—, el Superior General se inspiró en la experiencia de la santa carmelita, quien afrontó los numerosos desafíos surgidos durante su reforma con confianza en Dios, paciencia y discernimiento. Subrayó que no puede haber una verdadera reforma sin una conversión personal; la reestructuración de la Congregación —explicó— requiere una profunda metanoia —una transformación del corazón y de la mente—, además de los cambios estructurales necesarios. Tras reconocer que el proceso no es sencillo y que este es uno de los periodos más exigentes desde el Concilio Vaticano II, expresó su gratitud a sus cohermanos por sus esfuerzos dedicados, mencionando específicamente al P. Jozef Mihok, al P. Miroslav Bujdoš y a sus respectivos consejos.
El P. Gomes señaló que, si bien el decreto formaliza la existencia jurídica de la Provincia, su verdadera identidad se construye día a día mediante la comunión fraterna y la corresponsabilidad, funcionando como un único cuerpo misionero dedicado a proclamar la redención abundante a los pequeños, a los pobres y a los más abandonados. Destacó que la riqueza de la nueva Provincia reside en su diversidad de culturas, lenguas y ritos —tanto latinos como orientales—, lo que le permite «respirar con ambos pulmones». Asimismo, animó a sus miembros a superar prejuicios y particularismos para forjar una identidad común. A continuación, encomendó la tarea de discernir la misión a los futuros capítulos provinciales, planteando varios interrogantes: ¿qué tipo de Provincia se debe construir en esta parte de Europa y qué presencia misionera se debe ofrecer hoy a la Iglesia y a la sociedad?
Inspirándose en la Carta a los Efesios y en el Evangelio del día, el Superior General exhortó a sus cohermanos a armonizar la fidelidad con la renovación, la memoria con la profecía y la tradición con el futuro. Puso el camino de la nueva Provincia bajo la intercesión de María, Madre del Perpetuo Socorro, así como de los santos, beatos y mártires redentoristas, mencionando de manera especial al beato Metod Dominik Trčka.
La Jornada Mundial de las Misiones (Domund) es una jornada en la que la Iglesia universal reza por los misioneros y brinda un apoyo especial a las misiones. Se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de octubre, mes que tradicionalmente se dedica a las misiones.
Origen del Domund: La iniciativa surgió el mismo año en que el Papa Pío XI publicó su encíclica sobre las misiones, Rerum Ecclesiae (1926). Debido a su extraordinario compromiso con la labor misionera de la Iglesia, Pío XI es recordado como el «Papa de las misiones». Fue en octubre de 1926 cuando se celebró por primera vez el Domingo Mundial de las Misiones. Desde entonces, el penúltimo domingo de octubre ha servido como una ocasión especial para que los fieles de todo el mundo oren por los misioneros, apoyen a las Iglesias más jóvenes y reflexionen sobre la vocación misionera inherente a toda la comunidad cristiana. Este año 2026, el 18 de octubre, se celebrará el centenario del Domingo Mundial de las Misiones, centrado en el lema elegido por el Papa: «Uno en Cristo, unidos en la misión».
Para los MISIONEROS REDENTORISTAS, este centenario tiene un significado especial:
En primer lugar, porque son misioneros; y, en segundo lugar, porque desde los inicios mismos de esta iniciativa —hace 100 años—, un redentorista desempeñó un papel fundamental en la revitalización del enfoque de la vida misionera a nivel mundial.
Un poco de historia: En 1925, por iniciativa del Papa Pío XI —coincidiendo con el Jubileo de la Paz (tras la Primera Guerra Mundial) y la celebración del Año Santo (que tiene lugar cada 25 años)—, se organizó la Exposición Misionera Vaticana. Para llevarla a cabo, Pío XI recurrió al cardenal holandés Willem Marinus van Rossum (redentorista), quien ejercía como prefecto de la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe (conocida hoy como Dicasterio para la Evangelización —Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares—). Mediante una carta formal, el Papa otorgó al cardenal la autoridad para organizar el evento. Van Rossum, CSsR (1854–1932), fue prefecto de la Congregación para la Propagación de la Fe desde el 12 de marzo de 1918 hasta el 30 de agosto de 1932.
Van Rossum reunió a todos los procuradores y representantes de los diversos institutos misioneros con sede en Roma. Poco después, estableció un comité directivo del que formó parte Angelo Roncalli —quien, en 1958, sería elegido obispo de Roma bajo el nombre de Juan XXIII—. Asimismo, se constituyó un subcomité compuesto por treinta y seis miembros provenientes de los distintos institutos misioneros.
¿Cuál fue la contribución más significativa de van Rossum a la historia de las misiones?
Cabe recordar que, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, las diversas formas de presencia misionera en todo el mundo fueron más una expresión del dominio político colonial que una realidad religiosa. En la práctica, la metodología misionera romana permitía que influyera el nacionalismo propio de los misioneros, así como ciertos comportamientos de las congregaciones religiosas que obstaculizaban la formación de una Iglesia local e indígena.
Fue en este contexto que el prefecto de Propaganda Fide, Willem van Rossum, CSsR, reformuló la metodología tradicional, basándose en los análisis aportados por misioneros de todo el mundo. Él consideraba fundamental escuchar los relatos compartidos por los propios misioneros. Al hacerlo, van Rossum demostró ser un gran organizador y estratega. Centralizó en Roma las numerosas iniciativas misioneras y rompió el control nacionalista sobre la difusión de la fe católica. Combinó una visión conservadora de la doctrina eclesiástica con una perspectiva de largo alcance para el desarrollo de la Iglesia en los territorios de misión.
Como primer paso, estableció una jerarquía indígena. Su objetivo principal fue la formación de un clero nativo en las tierras de misión.
Gracias a este enfoque y a su liderazgo al frente de Propaganda Fide, la Iglesia universal emprendió un camino misionero que retomaba la fuente original del mandato misionero de la Iglesia primitiva: el relato que se encuentra en los Hechos de los Apóstoles.
La Congregación del Santísimo Redentor recuerda a este hijo de san Alfonso con gran alegría con motivo del centenario de la Jornada Mundial de las Misiones; un homenaje muy apropiado, ya que el compromiso misionero de la Iglesia sigue hoy fielmente la voz del Santo Padre, cuyo mensaje anual para esta jornada sirve como una renovación constante de dicha misión.
«La unidad misionera, obviamente, no debe entenderse como uniformidad, sino como convergencia de los diferentes carismas con el mismo objetivo: hacer visible el amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él. La evangelización se realiza cuando las comunidades locales colaboran entre sí y cuando las diferencias culturales, espirituales y litúrgicas se expresan plena y armoniosamente en la misma fe». (León XIV, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026) —y es a la luz de esta orientación que la misión redentorista vive su carisma en plenitud.
En efecto, debemos recordar que «el apostolado de la Congregación se caracteriza, más que por formas específicas de actividad, por su dinamismo misionero —es decir, por la evangelización en el sentido auténtico y por el servicio prestado a aquellas personas y grupos más abandonados y empobrecidos, ya sea en el plano espiritual o en el social—». (Const. n.º 14)
Hoy, celebrar el centenario de la Jornada Mundial de las Misiones significa renovar nuestro compromiso con el legado dejado por «grandes pastores misioneros» y sus reflexiones —como la Carta Apostólica Maximum Illud (1919), la magna carta de la labor misionera, que fue preparada en gran medida por el propio van Rossum—.
Con motivo de la fiesta de san Gerardo Mayela —el 16 de octubre, fecha que coincide además con el tricentenario de su nacimiento—, el Gobierno General de la Congregación del Santísimo Redentor presenta el Communicanda 3 del actual sexenio (2022-2028), titulado «La vocación del hermano redentorista en un único cuerpo misionero».
El documento invita a toda la familia redentorista a reflexionar más profundamente sobre la identidad, la vocación y la misión de los hermanos, reconociendo su papel esencial en la vida y en el carisma misionero de la Congregación. Se trata del segundo Communicanda dedicado específicamente a esta vocación, tras el publicado en marzo de 1982.
Desde los inicios mismos de la Congregación, los hermanos han realizado una contribución significativa a su historia y a su misión. El testimonio de san Gerardo Mayela —modelo de oración, humildad y servicio— sigue inspirando una entrega generosa a Dios y a la misión del Redentor.
El Communicanda aborda los desafíos actuales a los que se enfrenta esta vocación, subraya la importancia de la formación integral e ilustra las diversas formas en que los hermanos participan en la evangelización. Asimismo, destaca tres dimensiones fundamentales de su identidad: la consagración, la fraternidad y el servicio.
Un aspecto central del documento es su comprensión de la vocación del hermano a la luz de la imagen paulina del cuerpo y sus miembros (cf. 1 Cor 12; Rom 12, 4-8). La diversidad de vocaciones no genera división; al contrario, enriquece tanto la comunión como la misión. Cada persona pone sus propios dones al servicio de todos, recordándonos que la fecundidad apostólica no depende de un cargo o función específica, sino de la fidelidad al don recibido y de la entrega al Evangelio. Más que una simple reflexión sobre la situación de los hermanos, este Communicanda constituye una invitación a toda la Congregación a renovar su comprensión y su experiencia concreta de la fraternidad apostólica, mediante la promoción de vocaciones, una formación adecuada y el reconocimiento genuino de esta vocación dentro de la vida comunitaria. La fiesta de san Gerardo brinda la oportunidad de expresar gratitud a los numerosos hermanos por su testimonio, y de renovar nuestro compromiso de acompañar y fomentar su vocación, fortaleciendo así nuestro único cuerpo misionero al servicio del anuncio del Evangelio a los pobres.
P. Edward Chacón, C.Ss.R. Secretario General
Se puede leer el texto completo del Communicanda n. 3 en los siguientes idiomas:
Del 12 al 14 de octubre, aproximadamente 12 líderes juveniles del Ministerio Juvenil Redentorista de Tailandia se reunieron en el Centro Redentorista de Pattaya.
Durante el encuentro, los líderes juveniles tuvieron la oportunidad de conocer y experimentar el compromiso social y la labor pastoral de los Redentoristas en Pattaya, en particular en la Aldea Infantil Padre Ray y la Granja Orgánica de 20 Rai (un proyecto agrícola y centro de formación profesional; 20 Rai = 3,2 hectáreas).
Por la tarde, participaron en actividades deportivas y rezaron el Rosario juntos, seguido de momentos de reflexión y de compartir las experiencias y enseñanzas obtenidas a través de los diversos ministerios redentoristas en Pattaya.
El último día, el grupo disfrutó de un momento de descanso y convivencia en una playa cercana. Estudiantes del Centro Pa Fang de Chiang Mai, que se encontraban de visita en Pattaya, también se unieron a las actividades.
El encuentro ofreció a los jóvenes líderes una valiosa oportunidad para experimentar de primera mano la misión redentorista, fortalecer lazos de amistad e inspirarse para seguir sirviendo a los demás como futuros líderes de la Iglesia.